Prohibida la venta ambulante y el burka

“La moción se presenta con carácter preventivo y para generar debate. Aquí no existe el problema, pero somos partidarios de prevenir antes que curar. -Daniel Rivera, concejal del Partit per Catalunya en Tarrés-

 

Como ya dijimos, esta temporada se lleva el burka en las pasarelas municipales, y la moda se extiende deprisa, llegando a pequeños municipios como el ilerdense de Tarrés. Si no han leído la noticia se la cuento: un concejal del Partit Per Catalunya (escisión de la xenófoba Plataforma per Catalunya) ha presentado una moción para que se prohiba el uso del burka.

La particularidad del caso es que en este pequeño pueblo (109 habitantes) no sólo no han visto un solo burka por la calle: es que ni siquiera tiene inmigrantes empadronados. Pero claro, se entiende la precaución, no sea que le dé a algún vecino por regalarle un burka a su mujer, o que alguna familia talibana decida instalarse en el pueblo después de que en otras localidades ya lo hayan prohibido. Supongo que, de salir adelante la propuesta, colocarán a la entrada de Tarrés un cartel que reciba a los visitantes: “Prohibida la venta ambulante y el uso del burka en todo el término municipal.”

La noticia sería cómica, si no hubiera detrás la intención de enredar y calentar el ambiente, aprovechando la proximidad electoral. Y sería una anécdota pintoresca, propia de un partido cuyo único programa es el rechazo a los inmigrantes, si quedara ahí. Pero no. Cada vez más ayuntamientos se suman a la campaña anti burka, el Senado tendrá que debatir el asunto en el pleno de mañana, y todo un ministro de Justicia sufrió un calentón de boca días atrás y anunció que la Ley de Libertad Religiosa incluiría la prohibición de la prenda, cosa que no estaba previsto, y con difícil encaje en un texto así.

Lo dije en una columna anterior, y lo repito: el burka es indigno, y siempre es una imposición, me da igual que sea cultural, religiosa o deportiva. Pero ya tenemos el Código Penal y las leyes contra la violencia de género para perseguir esos comportamientos. También está ya regulado lo que tiene que ver con la identificación o la seguridad. La insistencia en su persecución específica sólo conseguirá que las pocas mujeres enburkadas se lo pongan para estar por casa. Y no salgan más.