Trabajar cansa

No me gusta el fútbol (ay, perdónenme)

"Animo a la selección española a continuar por esta senda, que es lo que nos hace falta. Estas noticias son las que el país necesita." -Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola-

 

Si quieren experimentar por una vez eso que llaman "clamar en el desierto"; si les apetece sentirse marginales, excéntricos, perros verdes, y conocer la soledad de la disidencia más minoritaria, prueben a decir estos días en público que no les gusta el fútbol, que les deja frío el Mundial, y que ven excesivas las celebraciones. Luego corran a cubierto, no sea que además de retirarles el saludo haya quien intente lincharles.

No hay unanimidad comparable a la del fútbol. Por encima de ideología, clase social, edad y ya hasta sexo, el ‘deporte rey’ ha vencido los últimos resquicios de resistencia. De cualquier otro asunto hay división de opiniones, discrepancia, debate, movimientos a favor y en contra. No así con el fútbol, que cuenta con una recepción acrítica prácticamente absoluta. Da igual que los fichajes sean escandalosos (o las primas por ganar un título como éste), que un club pegue un pelotazo urbanístico o un palco sirva para hacer negocios; apenas lo criticamos, y sólo cuando es el equipo rival. Y no sólo nos parece bien que un ayuntamiento rescate con dinero público al equipo local: es que nos manifestamos para exigirlo.

El dominio del fútbol es absoluto. Cada año se retransmiten más partidos, y ocupa más minutos de telediario y más páginas de periódico. Cuando uno convoca una manifestación, un acto cultural o un cumpleaños, está siempre condicionado a que ese día no haya otro partido del siglo –y hay uno al mes como poco-.

Y no me digan que es por el Mundial, porque es así todo el año. Cuando no es la liga es la copa, cuando no el mundial el europeo, la fase de clasificación, la pretemporada, los amistosos, el mercado de fichajes, y las ruedas de prensa y entrenamientos que también son noticia. Y con el Mundial lo previsible es que vaya aún a más. Tampoco me digan que es sólo un deporte, inofensivo. No hay más que ver los análisis de estos días, en clave política, sociológica, económica, identitaria, de imagen exterior, etc.

Si hay un momento para decir que no te gusta el fútbol, es éste, en plena euforia. Venga, anímense, no me dejen solo.