Más que divorcio, pelea de hermanos

“Todos en Rodiezmo tratarían a Zapatero con mucho cariño, con independencia de que se pueda discrepar. Nos unen muchas más cosas de las que nos separan.” -Leire Pajín, Secretaria de Organización del PSOE-

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El anuncio de que Zapatero no irá este año a Rodiezmo ha sido visto como escenificación de la ruptura entre PSOE y UGT, que después de unos años de cariño se han ido distanciando, y llegarán a las manos con la huelga de septiembre. Un drama familiar, en efecto, pero no un divorcio como se repite estos días, pues partido y sindicato no son novios sino algo más: son hermanos.

Como saben, ambos comparten padre, Pablo Iglesias, y la sangre común los mantuvo bajo un mismo techo durante décadas, cuando sus dirigentes históricos lideraban al mismo tiempo el partido y el sindicato, y era requisito militar en uno para afiliarse al otro. Pero como a menudo pasa con los hermanos, la consanguinidad no basta, y al hacerse mayores se descubrieron diferentes, incluso opuestos en muchas cosas. En los últimos treinta años han tenido más que palabras en varios momentos, acumulan agravios y reproches, y han estado temporadas sin dirigirse la palabra, pero aún se felicitan la navidad, se invitan a congresos y fiestas mineras, de vez en cuando se reconcilian y, eso sí, el hermano pequeño ugetista acaba obedeciendo a su sangre cuando llegan las elecciones.

Lo de ahora es un berrinche comparado con los tiempos de Redondo y González. Tras la victoria del PSOE en el 82 había medio centenar de diputados y senadores con cargo en UGT, y en cuanto llegaron las primeras reformas económicas y sociales se acabó la armonía familiar. Hubo quienes, coherentes y valientes, dejaron sus escaños y volvieron al sindicato; pero también quienes olvidaron su militancia sindical, llegando algunos bien lejos y siendo hoy irreconocibles, como Joaquín Almunia. Qué diferente hoy, cuando el único sindicalista destacado en los escaños socialistas viene de CCOO, y no dimite, sólo se abstiene en la reforma laboral.

Como ya pasó en los ochenta, el PSOE es el hermano mayor, espabilado y capaz de vender a su padre, que se aprovecha del cariño que el pequeño aún le tiene y otra vez se la vuelve a jugar, sin preocuparse mucho por su enfado porque sabe que con el tiempo acabará perdonándole.