Tranquilos, que el Constitucional es taurino

“La potestad de una autonomía para prohibir los toros perdería valor con una ley específica del Gobierno de la nación que decretara de interés nacional la fiesta.” -Marcelino Sexmero, portavoz de la Asociación de Jueces Francisco de Vitoria-

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Hay que ver lo nerviosos que se han puesto los mismos taurinos que hace meses se mofaban de la iniciativa para prohibir las corridas en Cataluña. Los mismos que entonces hacían chistes están hoy comiéndose las uñas.

Hay que recordar la secuencia: cuando empezó la recogida de firmas, hubo carcajadas y pedorretas. Cuando se anunció que había firmas suficientes para la iniciativa popular, ya sólo carcajadas. Cuando el Parlament aceptó tramitarla, risas pero más bien nerviosas. Según avanzó el debate, la risa se volvió sardónica. Y conforme se acercaba la votación, se han multiplicado los gritos, tartajeos y hasta algún llanto preventivo.

Para los taurinos lo de menos es que en Cataluña no se puedan celebrar las pocas corridas que quedaban, sino la derrota moral que supondría, y el efecto contagio que podría tener. Como además se ha planteado el debate en términos nacionalistas e identitarios –por parte de quienes precisamente criticaban que hubiera motivaciones nacionalistas e identitarias en la prohibición-, la derrota escocería más todavía, en el particular marcador España-Cataluña que algunos llevan a tiza en el cabecero.

Nerviosos, histéricos incluso, han recurrido a todo tipo de argumentos: económicos, culturales, artísticos, medioambientales, y por supuesto políticos, en términos de unidad nacional amenazada. En el último momento han disparado sus últimas balas, dándolo todo por perdido: por un lado, la insistencia en presentar la ‘fiesta’ como una tradición no ya española, sino típicamente catalana: toreros con barretina y cosos con senyera. Por otro lado la búsqueda, a la desesperada, de resquicios legales que invaliden la prohibición.

El último paso, fácil de adivinar, será el recurso al Tribunal Constitucional, que nunca defrauda. Ya vimos a varios de los magistrados de la sentencia del Estatut codo con codo en el burladero de la Maestranza, así que hay ambiente para ello. La mala noticia para los taurinos es que tardaría años, y mientras tendrán que buscar corridas en otros pagos.