Lo mejor de la reforma laboral es que ya la acaban

“En el terreno laboral el ejecutivo ha dado un paso tímido. Ahora la reforma está en manos de los parlamentarios, que deben rematar.” -Arturo Fernández, Vicepresidente de la CEOE-

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La mejor noticia sobre la reforma laboral que hoy aprobará el Congreso es que su tramitación ha finalizado, que no habrá más posibilidades de añadir o retocar nada. Porque desde que alguien hizo el primer croquis de la reforma en una servilleta hasta hoy, la cosa no ha hecho más que empeorar.

En aplicación de la única ley que no admite enmiendas –la de Murphy-, se comprueba una vez más que todo es empeorable, por malo que parezca. En el paso del primer borrador que conocimos al texto que finalmente presentó el gobierno a los agentes sociales ya hubo una vuelta de tuerca. Aún se endureció más cuando se convirtió en decreto, y ahora ha tenido un último y definitivo giro a la derecha en el trámite parlamentario.

Si les pareció mala la primera versión, esperen a ver lo que salga hoy del Congreso. Entre las enmiendas que ha metido de tapadillo el PSOE, las pinceladas finas de CiU y los empujoncitos del PP –que ha incumplido su promesa de convertirse en PPT, partido de los trabajadores-, el resultado justificaría convocar otra huelga general, y que hubiese dos en septiembre: una por el decreto, y otra por las enmiendas.

Salvo que alguien en el PSOE se dé cuenta de que se les está yendo la mano, hoy podrían aprobar, entre otras cosas, que una empresa pueda despedir barato aun teniendo beneficios –que siguen siendo beneficios aunque se reduzcan-; que la carga de la prueba en los despidos fraudulentos corresponda al trabajador y no a la empresa; que las ETTs puedan operar en las administraciones públicas; y hasta que te puedan echar si enfermas más de la cuenta, o que sea posible alguna forma de “despido preventivo” como propone el PP –confirmando que la T de PPT era de “Toros”, no de “Trabajadores”-.

Se ve que el Gobierno ya ha descontado el desgaste que tendrá con la huelga general y se ha dicho que, puestos a recibir ese castigo, hagámonos merecedores de una huelga, saquemos una reforma como Dios manda.

Dije que hoy termina su tramitación, y no es del todo cierto: todavía tiene que pasar por el Senado. Así que toquen madera, que Murphy es implacable.