¿Quién dijo que lo de la mina era un drama?

“Les enviaremos empanada y un poquito de vino para el brindis, junto con banderas, guirnaldas y música típica para compartir las Fiestas Patrias.” -Jaime Mañalich, Ministro de Salud de Chile-

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33 mineros quedan atrapados por un derrumbe. Pasadas dos semanas los dan por muertos, aunque continúan los trabajos de rescate. Hasta ahí, nada extraordinario. Muertos no habrían merecido mucha más atención informativa, como los 29 que murieron en una mina de Virginia (EEUU) el pasado abril, o los cientos que mueren en el mundo cada año.

Pero resulta que los mineros no estaban muertos. Así que había que rescatarlos, y la operación podría durar meses. Y 33 mineros atrapados en un agujero durante meses no se olvidan tan fácilmente como 33 muertos en el mismo agujero.

La cosa se vuelve más problemática, pues los espectadores no estamos acostumbrados a ver mineros más allá de notas de defunción. ¿Y si de repente empezamos a ver cosas que no deberíamos? ¿Y si el largo rescate visibiliza a los miles de trabajadores que en Chile y otros países soportan condiciones penosas para extraer materias primas tan imprescindibles como el cobre?

¿Qué hacemos entonces? Pues ya lo estamos viendo: convertimos el rescate en un espectáculo mediático, y transformamos el drama en epopeya, en aventura. La historia ya tenía todos los ingredientes para ello (la mina, los trabajadores, las familias, el difícil rescate), pero además se le añaden otros elementos atractivos: las circunstancias biográficas de los mineros –humildes, alcohólicos, religiosos-, el retrato de los mismos –caracterizados como un buen reparto de cine: el bromista, el luchador, el deportista, etc-, las cartas de las familias, todo un país en vilo, el presidente al timón, los dueños de la mina como villanos odiosos pero arrepentidos, la relación detallada de suministros, curiosidades médicas y tecnológicas, y hasta la NASA. Qué más se puede pedir.

Lo que inicialmente era una tragedia humana y un problema de explotación laboral, búsqueda máxima de beneficios y falta de control público, se convierte en un melodrama lleno de momentos emocionantes, intriga, detalles humanos, compañerismo, solidaridad mundial, patriotismo y esperanza. Lo raro es que todavía no hayan anunciado que en Hollywood preparan la película.