Mejor que desfile ‘La Roja’

“Se rinde homenaje a la institución mejor valorada, las Fuerzas Armadas. Se dan todos los elementos para celebrar una fiesta de concordia entre los españoles.” -Jesús Cuadrado, portavoz de Defensa del PSOE en el Congreso-

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Yo, como Brassens, cuando la fiesta nacional me quedo en la cama igual, que la música militar nunca me pudo levantar. Y como yo, muchos se quedarán hoy en la cama, o estarán de puente, en vez de saludando el paso de los militares en la Castellana. Los que no se perderán el desfile son los incondicionales de la cosa castrense, que además desde hace unos años tienen un aliciente extra para aguantar las horas que hagan falta de pie y hasta con lluvia: la ocasión de abuchear un rato al presidente del Gobierno.

Como el propio Zapatero dijo el año pasado, lo del abucheo del doce de octubre ya forma parte del rito. Y más este año, cuando hasta la cabra le puede silbar, después de que en las últimas semanas le hayan abucheado dentro y fuera, propios y extraños, desde los sindicatos hasta algún presidente autonómico, pasando por la Guardia Civil en la cara de Rubalcaba.

Tampoco tiene mucha solución el tema, al menos mientras se mantenga el anacrónico formato con que celebramos la fiesta nacional. Un desfile militar no es a estas alturas la mejor forma de sacar a la calle el patriotismo de los ciudadanos, y el Gobierno sólo consigue que se queden en casa los suyos, que nunca han sido muy militaristas, y menos con un ejército asalariado. De forma que con la legión y compañía marcando el paso, las tribunas quedan a disposición de quienes han hecho del abucheo un nuevo himno.

Yo que el presidente probaría a cambiar la parada militar por un desfile de deportistas españoles, todos con el uniforme de la selección nacional. Después de ver lo que pasó con ‘La Roja’, que llenó de banderas los balcones y sacó a miles a la calle a gritar lo de “yo soy español, español”, está claro que el deporte es el último reducto del patriotismo de masas.

No me digan que no quedaría simpático ver por la Castellana a los futbolistas haciendo cabriolas con el balón, los campeones de motociclismo haciendo caballitos, el de la Fórmula 1 dando trompos, y el tenista saludando con la raqueta. Estoy seguro de que sacarían a más gente a la calle, y habría más aplausos que abucheos. De nada, presidente.