Trabajar cansa

Trabaja mientras duermes

"Es ridículo que seamos los humanos y no los ordenadores quienes conduzcamos los coches. Fue un error que inventasen el coche antes que el ordenador." -Eric Schmidt, Presidente Ejecutivo de Google-

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He dejado pasar una semana para ver si la noticia acababa siendo falsa, otro bulo como ése de la embajadora de la ONU para los marcianos, o una astuta campaña de publicidad de la empresa. Pero parece que no, que es cierto: Google está desarrollando un coche capaz de circular sin conductor.

La pregunta que a todos nos surge es obvia: ¿y para qué queremos un coche que se conduzca solo? Nos la responde la propia empresa: "Nuestro objetivo es ayudar a reducir los accidentes de tráfico, aumentar el tiempo libre de las personas, y reducir las emisiones de CO2."

Buenas intenciones, sí, pero increíbles. Lo de reducir accidentes habría que verlo, no sea que acabásemos en el fondo de un pantano como el desdichado del GPS. En cuanto a la contaminación, ya existen vehículos en los que podemos viajar sin conducir, y cuyo uso masivo quitaría muchos coches de las carreteras: se llaman autobús y tren, y hace décadas que circulan.

Nos queda el último objetivo: "aumentar el tiempo libre de las personas". ¿De verdad? ¿No sería más exacto decir "liberar tiempo de la conducción para ocuparlo en otras actividades"? ¿O alguien piensa que va a ir en coche mirando el paisaje o leyendo una revista? Nada de eso: si no vas pendiente de la carretera será obligatorio dedicar el tiempo y la atención "liberados" a trabajar o a consumir, o ambas cosas a la vez. Algo que nos facilitará la propia Google, con la inevitable conexión a Internet.

Hace tiempo que la tecnología promete "liberarnos", pero en la práctica cada vez tenemos menos tiempo libre. A la vez que multiplica nuestra capacidad de trabajar en cualquier lugar y momento, ha ido conquistando todos los espacios ociosos e improductivos, para que podamos viajar, pasear, comer, hacer deporte o ver la tele sin dejar de leer el correo o comprar on line.

La pregunta que se hacen estos inventores es: ¿cómo es posible que mientras conduces sólo te dediques a eso, a conducir? Y quien dice conducir dice ducharte, defecar o dormir, que serán los próximos espacios a conquistar.

No crean, no soy nada tecnófobo. Son ellos los que me hacen así.