Trabajar cansa

Cuando el castigo son los deberes

"Nadie está a salvo de que le pase lo mismo que a Irlanda si no hace los deberes en casa. Necesitamos un capítulo ambicioso de reformas." -Cristobal Montoro, Portavoz de Economía del PP-

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Me pregunta mi hija si, como ella, también los gobernantes tienen un profe que les pone deberes y castiga sin recreo por no hacerlos. Su mafaldesca pregunta viene por las veces que oye repetir la frase talismán del momento: "estamos haciendo los deberes".

Con la presión del caso irlandés, los gobernantes españoles y portugueses llevan varios días insistiendo en que ellos sí están "haciendo los deberes". Hasta ponen cara de alumno aplicado cuando lo dicen. Para que no se despisten, los múltiples oráculos de la ortodoxia económica se disfrazan de profesores severos y nos recuerdan a diario que llevamos tareas para casa. Y no sólo deberes: también exámenes, los que pasan las economías nacionales por parte de los organismos financieros y de las agencias de calificación que puntúan la solvencia del país, mientras todos rezamos por sacar aunque sea un suficiente raspado.

En nuestra ingenuidad pensábamos que, en democracia, los deberes los ponían los ciudadanos, y que el único examen válido era el de las urnas, pero ya ven que no, que son otros los profesores. Encima su pedagogía es más bien sádica: no sólo te ponen deberes difíciles de cumplir, sino que además si los haces bien te ponen… ¡más deberes!, de forma que los deberes se convierten en el castigo.

Vean si no el caso de Grecia: acaba de recibir una visita de los examinadores del BCE y el FMI, que le han dado un aprobadillo por seguir "el buen camino", pero antes de irse han dejado otra lista de deberes, para que no se aburran: ajustar salarios, reformar la negociación colectiva, liberalizar el comercio y los servicios, y privatizar activos públicos. Toma deberes.

Aquí también tenemos maestrillos locales, tanto o más estrictos. A la cabeza el gobernador del Banco de España, que ayer mandó copiar cien veces "La reforma de las pensiones es crucial y urgente para recuperar la confianza de los mercados". También están los cien empresarios y expertos que han mandado una carta al rey como si fuera nuestro padre, a ver si a él le hacemos más caso.

Así nos va con estos profesores, que no aprendemos nada.