El tripartito no tiene quien lo quiera

“El tiempo del tripartito pasó. No habrá nuevo pacto ni tan siquiera si las tres fuerzas sumamos mayoría.” -José Montilla, presidente de la Generalitat-

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Si les va el romanticismo de las causas perdidas, disfrutan yendo a contracorriente de la mayoría o se conmueven con las mascotas abandonadas, ahí tienen una criatura desvalida a la que nadie quiere, por si les apetece apadrinarla: el tripartito catalán.

La experiencia de gobierno tripartito en Cataluña no tiene quien la defienda. Salvo el candidato de ICV, que hace un balance positivo y propone repetir, sorprende el desapego de los otros dos socios, el poco entusiasmo con que defienden su gestión durante la campaña, y sobre todo la insistencia en vestir en los mítines la camiseta con el eslogan “Tripartito, no, gracias”. Tras meses de oír al presidente Montilla renegando de su obra no puede extrañar que su electorado se quede en casa hoy.

No vivo en Cataluña y todo lo que sé del tripartito me llega de segunda mano. Pero con sus luces y sombras, me parece obvio que la agresividad contra él no estaba justificada, no al nivel que alcanzó. Sin embargo el discurso antitripartito ha calado, no sólo en los ciudadanos sino por lo visto en el propio gobierno catalán, que ha asumido el fracaso que se le reprochaba.

Aunque se haya caricaturizado al tripartito como un vodevil ingobernable, en realidad su problema puede haber sido el contrario: a fuerza de tirar cada uno para su lado ha alcanzado un equilibrio que dejaba insatisfecho a todos. Más de izquierda y más catalanista de lo que deseaban los moderados del PSC, pero no tan de izquierda como habrían querido los ecosocialistas de ICV ni tan soberanista como ambicionaban en ERC.

No idealizo al tripartito, qué va. Pero desde Madrid, donde sufrimos una doble administración del PP, he sentido no pocas veces envidia de mis amigos catalanes. Cuando se quejaban de si el gobierno no era más de izquierda, les ofrecía cambiarles su tripartito por nuestra Esperanza Aguirre, a ver qué les parecía. Porque con todos los fallos y contradicciones que quieran, ha sido durante estos años el gobierno más a la izquierda en España, lo cual tal vez no es decir mucho, pero es algo. Y la alternativa es CiU, que por muy civilizada y europea que sea no deja de ser de derecha.