El agua moja, y Estados Unidos intriga y espía

30 Nov 2010
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“La publicación de estos documentos revela las contradicciones entre la imagen pública de Estados Unidos y lo que dice a puerta cerrada.” -Julian Assange, Editor de Wikileaks-

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Tantos años pensando que los embajadores eran señores educadísimos que repartían bombones en sus recepciones, y ahora nos enteramos de que al acabar la fiesta se dedican a redactar informes sobre sus invitados. Tanto preguntarnos para qué necesitarían Estados Unidos edificios tan grandes y con tantas antenas en sus embajadas, y resulta que eran para recopilar información sensible e intrigar en defensa de sus intereses.

Como ya pasó con los documentos sobre Irak o Afganistán, Wikileaks vuelve a descubrirnos que el agua moja, que la guerra mata, o que las embajadas estadounidenses son tentáculos de su dominación exterior. Asombroso.

Perdonen el sarcasmo, pero es que hay varias cosas que me mosquean del cablegate. En primer lugar, el alcance de la filtración, que por ahora vale más al peso -250.000 papeles, se subraya- que por lo que cuenta. No desvela grandes secretos, y es lógico, puesto que son documentos a los que tenían acceso miles de funcionarios. Si, como cuentan, se hizo con ellos un soldado de 22 años armado con un CD de Lady Gaga donde copiaba los archivos, no es lo que uno se espera de los secretos de una superpotencia.

Pero además, con lo ya publicado y lo que se anuncia no es precisamente Estados Unidos quien peor parado sale. Sí, aparece como un intrigante que antepone siempre sus intereses, cosa que ya sabíamos. Pero quienes peor quedan son otros países de los que se cuentan dichos y hechos poco presentables.

Filtraciones así tienen un riesgo: que como pasó con las de Irak o Afganistán, pensemos que lo filtrado es todo lo que existe. Un equívoco que sólo serviría para tapar lo que nunca sabremos –que es mucho más de lo filtrado-, y que además nos crea una ilusión de triunfo de la verdad, de que en la era Internet los ciudadanos acaban ganando al poder y dejándolo con el culo al aire, cosa que está todavía por ver.

También me mosquea que la filtración se nos administre por entregas, y que tengan la exclusiva unos pocos periódicos que no son precisamente activistas antisistema, y cuya entusiasta publicación parece más una campaña de autobombo que una noticia.