Trabajar cansa

Las pensiones no son cosa de viejos

"Si tomamos hoy medidas históricas, aunque en el presente no sean fáciles, en el futuro diremos que se hizo lo que se tenía que hacer." -José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno-

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Como las noticias sobre pensiones suelen acompañarse con la foto de un abuelo sentado en un banco del parque o haciendo gimnasia en Benidorm, hay quien cree que las pensiones son cosa de viejos. Sumen a ello la despreocupación de las generaciones más jóvenes por todo lo que tenga que ver con pensiones, sutilmente adoctrinados desde pequeños en una convicción tan resignada como desmovilizadora: que cuando seamos viejos no habrá pensiones para nosotros.

Por eso las amenazas a la jubilación sólo inquietan a quienes ven ese horizonte próximo, mientras los más jóvenes seguimos pensando que no va con nosotros: que entre la precariedad y el paro que mermarán nuestras cotizaciones, y las reformas regresivas que haya de aquí a entonces, ya podemos olvidarnos de pensiones.

¿Recuerdan las protestas en Francia? Eran precisamente contra la reforma de pensiones, y se unieron los estudiantes, no sólo universitarios sino más jóvenes. Algún político criticó la paralización de los liceos: qué pintaban esos críos peleando por una cosa de viejos.

Pues no, no es cosa de viejos. O sí: de los viejos que todos seremos algún día. Y como está demostrado que las reformas en pensiones son siempre a peor, que no son reversibles, y que cada nueva reforma abre la puerta para la que vendrá después, deberíamos sentirnos concernidos, pues lo que hoy se recorta nos dolerá más a quienes nos jubilemos dentro de treinta años que a quienes lo hagan mañana.

Pero además, las protestas francesas tenían otro matiz, más político: la conciencia ciudadana de que defender las pensiones, como defender derechos laborales o el sector público, significa algo más, mucho más: supone defender conquistas que han costado años de lucha, y por las que hay que resistir. Y el derecho a una jubilación digna no es precisamente una conquista menor.

Ya es hora de que dejemos de mirar los detalles y usemos el visor panorámico: no es la reforma laboral de ayer, ni la de pensiones de hoy, ni la sanitaria de mañana. Es el ataque antisocial que se llevará por delante todo aquello que no sepamos defender.