Trabajar cansa

Hacienda, 'apatrullando' la ciudad

"Serán actuaciones ejemplificadoras, muy contundentes, para que los contribuyentes tomen nota y cumplan cada vez mejor." -Juan M. López Carbajo, director de la Agencia Tributaria-

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Atención, defraudadores de España: dejen el Rolex y el BMW en casa, pónganse la chaqueta más gastada que tengan, y alumbren con velas a sus empleados irregulares durante unos días, que la brigada contra el fraude fiscal y laboral ha salido de patrulla.

Por si no lo saben, Hacienda aprobó hace días un Plan General de Control Tributario con pinta de ambicioso y agresivo, y que prevé sacar a los inspectores fiscales a peinar las calles y polígonos para encontrar empresas y actividades no declaradas, así como trabajadores en negro y evasión de impuestos. Para ello, además de cruzar datos con la Inspección de Trabajo y la Seguridad Social, se fijarán en señales delatoras como el consumo eléctrico y los "signos externos de riqueza que no se correspondan con los niveles de renta declarados."

Leído en el BOE el plan tiene muy buena pinta y merece todos los aplausos, pues incluye la persecución de todo tipo de fraudes, desde dinero negro a facturas falsas, pasando por trabajadores sin alta, ingresos no declarados, pero también trucos de ingeniería financiera y hasta dinero en paraísos fiscales. Eso sobre el papel, porque en la práctica ya veremos, pues no destinarán más personal ni recursos de los que ya se dedicaban hasta ahora a perseguir esos mismos fraudes con poco éxito.

En un país como éste, donde la pregunta de "¿con IVA o sin IVA?" es el saludo habitual de muchos profesionales y empresarios, donde la economía sumergida crece todo lo que no lo hace la economía regular, y único país de Europa donde los pequeños empresarios y autónomos declaran menos ingresos que los asalariados, me imagino a esos inspectores apatrullando la ciudad: más que no saber a dónde ir, no sabrán por dónde empezar.

Claro que lo previsible es que vayan a lo fácil, que pillen al pícaro pequeño, al que cobra paro y hace chapuzas, mientras que el gran evasor seguirá viviendo tranquilo. Porque al que cobra sin factura lo conocemos todos, es fácil de detectar; pero también sospechamos todos dónde está el fraude con mayúsculas y con muchos ceros, y ése no suele recibir la visita de los inspectores.