Trabajar cansa

Tiempo de pensar en otra medicina

"Vamos a hacer todo lo posible por mejorar nuestras previsiones con una realidad mejor. Yo no soy nada pesimista." -Elena Salgado, vicepresidenta económica del Gobierno-

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Cada vez parece más evidente que nos han echado algo en la comida, bromuro o algo más potente. No es sólo que apenas secundemos las movilizaciones y huelgas cuando se convocan, sino que nuestra capacidad de indignación está tan dormida que no nos llega ni para leernos las pocas páginas del alegato de Stéphane Hessel.

Vean por ejemplo la publicación esta semana del nuevo cuadro macroeconómico con las predicciones del Gobierno para los próximos años. ¿Soy yo el único que se ha espantado al leerlo? ¿A nadie le estremece que nos pronostiquen, como lo más normal del mundo, que el paro no tiene arreglo de aquí a cuatro años?

Según el informe presentado por la vicepresidenta Salgado, el paro se mantendrá en el entorno de los cuatro millones durante mucho tiempo. Si todo va bien, si nada se tuerce, si no nos acosan otra vez los mercados, si cuadran bien unas cuentas que algunos ven incluso optimistas, el año que viene apenas rebajaremos el paro hasta un 18,5%, en 2013 seguiremos por encima del 17%, y en 2014 nos podremos dar con un canto en los dientes si estamos en el 16%. Es decir, en el mejor de los casos, dentro de tres años seguiremos con más de tres millones y medio de parados.

Imaginen que van al centro de salud con un dolor agudo, y el médico les dice que paciencia, ajo y agua, que con suerte el dolor se les aliviará un poquito hacia el 2014. ¿No pedirían otro tratamiento, o buscarían otro médico? Pues con la economía, que tanto presume de ciencia, ¿no deberíamos cambiar de medicina o de médico, visto el éxito de las recetas actuales?

Sí, ya sé que incluso en los mejores tiempos mantenemos un paro estructural que no baja de dos millones; y que sólo se crea empleo cuando el PIB crece por encima del 2,5%. Pero ambos datos, ¿no son prueba de que el modelo económico es por definición antisocial? Y si con las políticas anticrisis que nos aplican sólo podemos aspirar a un 16% de paro dentro de tres años, ¿no deberíamos pensar en probar otras políticas? Hala, ya está, Isaac, tómate la pastillita que te alteras. No pasa nada, buen chico.