Una vez indignados, ¿qué viene después?

“Cada vez hay más motivos para que la sociedad se movilice, y los actos del Primero de Mayo son de los primeros. -Ignacio Fernández Toxo, secretario general de CCOO-

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Si ya andaba de capa caída el Primero de Mayo, este año encima coincide con el comercial Día de la Madre, que me temo moviliza más que aquél.

Por si no bastaba con la desmovilización y la división de los trabajadores, y con el boicoteo que el Día del Trabajo sufre en Madrid desde que declararon el dos de mayo Día de la Comunidad -de modo que la manifestación más potente y visible, la de la capital, se diluye en un largo puente-; por si no era suficiente, hoy encima estamos más pendientes de llevar flores a mamá que de salir a la calle por nuestros derechos.

Tampoco ayudan mucho a la movilización los sindicatos mayoritarios, que con su política de agarrarse al diálogo social a toda costa, su incomprensible visto bueno a la reforma de pensiones, y la falta de continuidad en la protesta tras la huelga general, han desconcertado a muchos trabajadores que sí ven motivos para salir a la calle.

He buscado la columna que escribí hace justo un año, en el anterior Primero de Mayo, y en ella recomendaba ir a las manifestaciones con el pañuelo a mano para llorar juntos, porque la situación para los trabajadores era entonces de lágrima fácil. Viendo cómo nos ha ido desde entonces hasta aquí, casi deberíamos haber dicho aquello de “virgencita, que me quede como estoy.”

En un año, de un mayo a otro, nos ha caído encima una reforma laboral, otra de pensiones, y trescientos mil parados más. Y todavía puede ser peor, pues sigue pendiente la negociación colectiva, entre continuos llamamientos a una moderación salarial que, en expresión del ministro de Trabajo, debería durar lustros. Sobran los motivos, y sin embargo la movilización sigue siendo escasa y discontinua.

Todo el mundo habla últimamente del libro del francés Hessel, Indignaos, que por lo visto se está vendiendo mucho, y espero que también leyendo. La indignación se ha puesto de moda, pero está visto que sólo con ella no vamos muy lejos. A ver si, una vez todos indignados, viene alguien y nos da la siguiente instrucción, que bien podría ser “actuad”, o bien “organizaos”. Falta nos hace.