Trabajar cansa

Obama comparte el Nobel con Bush

"El éxito de la misión envía un mensaje al mundo: cuando fijamos el foco sobre lo importante, hacemos nuestro trabajo." -Leon Panetta, director de la CIA-

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Bin Laden ha tenido mucha suerte al caer en manos del Nobel de la Paz. Si llega a ser Bush quien está al mando, en vez de un tiro en la cabeza lo habrían matado de alguna manera lenta y dolorosa. En cambio, vemos que Obama las gasta de otra manera, nada que ver con los tiempos oscuros de Bush.

Según vamos conociendo detalles de la operación, más fea resulta. Lo que inicialmente era una muerte en medio de un tiroteo ahora ya es un asesinato sobre un hombre desarmado, pues llevaban orden de tirar a matar. Además sabemos que para encontrarlo torturaron 183 veces a un detenido. Si siguen hablando, acabarán contando que le dispararon cuando estaba atado o dormido, o que lo tiraron vivo al mar.

Ya sé, ya sé: era Bin Laden, el hombre más peligroso del mundo, no podemos andarnos con miramientos legales, y no digamos morales. Además es una acción de guerra, y ya sabemos lo que pasa en las guerras. Pues vale, era Bin Laden. Pero si aceptamos que el fin justifica los medios cuando es un fin tan importante, estamos aceptando que todo vale, y que sólo es una cuestión de opinión, de decidir qué fines justifican los medios. ¿No era lo mismo que decía Bush, que todo era por una buena causa, por un fin supremo?

No es casualidad que la primera persona a la que Obama llamó fuese el ex presidente Bush. La operación, de principio a fin, es una reivindicación de su legado. Obama le da la razón, viene a demostrar que su criminal guerra contra el terrorismo no era tan mala: torturar, asesinar, pisotear las leyes, invadir países, considerar acción de guerra un asesinato. Como al final han acabado con el malo, se justifica todo lo sucedido en diez años: Guantánamo, las cárceles secretas, la invasión de países, la suspensión de la legalidad.

El resultado además no es un mundo más seguro, ni el fin de la guerra. Lo primero que han hecho es elevar los niveles de alerta, pues el tiro en la cabeza puede revitalizar a una Al Qaeda declinante; y lo más probable es que tras analizar los ordenadores de Bin Laden lleguen nuevos huéspedes a Guantánamo, que para eso sigue abierto.