García Albiol y su servicio a la democracia

“El señor Anglada es un iluminado; en 2003, cuando él no existía, yo ya reclamaba que la inmigración ilegal no se empadronase.” -Xavier García Albiol, concejal del PP en Badalona-

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Lo que sucede con García Albiol, el candidato a alcalde del PP en Badalona famoso por su xenofobia sin complejos, es que no lo entendemos. Es un incomprendido, el pobre. Todos llevándonos las manos a la cabeza cuando reparte folletos incendiarios o equipara a los inmigrantes con delincuentes, y en realidad él lo hace con buena intención, como un servicio a la democracia.

Me explico: desde la muerte de Franco, cada vez que alguien pregunta por qué en España no hay un partido ultraderechista fuerte, a diferencia de lo que ocurre en otros países europeos, siempre respondemos lo mismo: aquí no hay ultras porque están integrados en el PP, donde caben desde los centristas liberales hasta los franquistas reciclados. Fuera de la casa común de la derecha sólo quedan los requeteultras, los directamente nazis, o los freaks del facherío, que se lo montan por su cuenta.

Pero de repente aparece en Cataluña un partido que rompe esa regla no escrita: la Plataforma per Catalunya, de Josep Anglada. Un partido ultra, a la derecha del PP, y que consigue salir de la marginalidad habitual y entrar en las instituciones. En las últimas elecciones catalanas sacó 75.000 votos, y por poquito no entró en el Parlament. En las municipales ha sacado 65.000 votos y 67 concejales, multiplicando por cuatro sus representantes y entrando en ayuntamientos de peso.

¿Y qué hace el PP ante eso? Pues por medio de García Albiol, Sánchez Camacho y compañía, se esfuerza por reintegrar a tanto xenófobo de vuelta al redil pepero. Y lo hace apropiándose del discurso anti inmigrantes, y hasta disputando su paternidad a los racistas de Anglada. La insistencia ayer de Albiol diciendo que él ya pedía mano dura antes que Anglada, y la burla de éste acusando al del PP de aprendiz y copión, daría risa sino diese repelús y miedo.

Así que no seamos tan duros con el alcaldable de Badalona. Es ultra, sí, pero lo suyo es un servicio a la democracia. Porque, ¿dónde van a estar mejor todos esos xenófobos que en el PP? Una medalla es lo que habría que darle a este patriota.