Trabajar cansa

¿Quién pagará lo de Grecia? ¿Lo dudan?

"No es momento para la complacencia, es necesario avanzar en fortalecer la vigilancia de las políticas económicas de cada Estado." -Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo-

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Por lo visto el re-rescate de Grecia se ha retrasado porque los líderes europeos no se ponían de acuerdo en quién debe pagar la factura, divididos entre quienes opinan que sean Europa y el FMI quienes suelten todo el dinero; y los partidarios de que la banca asuma parte del rescate aplazando sus cobros.

Y digo yo, ¿alguien duda de a quién le va a tocar pagar el nuevo rescate? Pues los mismos que se harían cargo de la factura si al final Grecia quebrase; los mismos que pagarían los platos rotos si gracias a esta política económica autodestructiva llegase una debacle mayor que acabase con el euro: los de siempre, los que llevamos tres años pagando la crisis, financiera primero, económica y social después.

La crisis, las crisis, las pagamos los trabajadores europeos, afectados por los recortes y reformas que según los gobernantes son imprescindibles para salir de ésta. Eso sí: para no seguir castigándonos con este goteo de sustos y malas noticias, los gobiernos se han propuesto darnos el disgusto de una vez y para siempre, en una sola dosis: en los próximos días quieren aprobar el llamado "Pacto del Euro", que a la vista de su contundente contenido deberíamos rebautizar "Impacto del euro".

El plan, del que no hablan nuestros gobernantes pues para qué preocuparnos, es una colección de medidas y recortes propios de película de serie B, todo muy gore: rebajas salariales, reformas laborales, de pensiones y del sistema sanitario, límites estrictos al gasto público, privatizaciones. Y además, todo blindado, pues se pretende que los Estados conviertan en leyes nacionales la ortodoxia económica.

Como el plan es muy bestia, y las calles se están calentando –mañana hay convocadas manifestaciones en toda Europa-, nos lo quieren hacer tragar con la fórmula más vieja: el miedo. Lo oímos estos días: uuuuuh, que vienen los mercados, que aumenta la prima de riesgo, que quiebra Grecia, que desaparece el Euro, uuuuuuh. "Pánico en Europa", titulaba ayer Le Monde. Lo de siempre: aterrorizarnos, para luego ofrecernos su salvación.