Trabajar cansa

En nuestro corazón, no en el de Camps

"Todos llevamos su recuerdo en el corazón, siempre, todos los días, y nos acompañará a lo largo de nuestras vidas." -Francisco Camps, presidente de la Generalitat Valenciana-

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Estuve hace un mes en Valencia, y decidí acercarme a ver a los indignados valencianos, acampados frente al Ayuntamiento. De camino, junto a la catedral me sorprendió una concentración de varias decenas de personas en silencio.

Entre ellos me encontré a mi amigo Alfons Cervera, que me aclaró de qué se trataba: eran indignados, sí, pero anteriores al 15-M. Llevan cinco años tan indignados como llenos de dignidad, y denunciando a los indignos que ni siquiera se han dignado a recibirlos en todo este tiempo. Son víctimas y familiares del accidente del metro de Valencia que sucedió un día como hoy de hace cinco años.

Todos lo recordarán, pues no ha habido otro tan grave en España: 43 personas murieron y otras 47 quedaron heridas después de que un tren subterráneo descarrilase. Se habló de exceso de velocidad y fallo humano, pero la investigación estuvo llena de irregularidades y se cerró a toda prisa, sin atender las peticiones de las víctimas ni las recomendaciones de quienes denunciaron falta de seguridad.

Las autoridades no sólo rechazaron cualquier responsabilidad y dieron carpetazo al asunto –con una de las comisiones de investigación más breves de la historia-: además, han mostrado una tremenda insensibilidad hacia víctimas y familiares.

En primer lugar, con afán memoricida cambiaron el nombre de la estación de Jesús donde se produjo el accidente, rebautizada como Joaquín Sorolla, eliminando así todo rastro. En segundo lugar, en todo este tiempo el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, que tanto presume de cercanía y cariño a los valencianos, todavía no los ha recibido, pese a sus reiteradas solicitudes, y pese a asegurar que siempre los llevaría en el corazón (la frase de Camps es de hace tres años, no he encontrado nada más reciente pues hace mucho que ni habla de ellos).

Desde hace cinco años, el día 3 de cada mes víctimas y familiares se concentran e insisten en pedir una verdadera investigación, que se haga justicia y se asuman responsabilidades. Hoy volverán al lugar del accidente, y deberíamos acompañarlos todos. Ánimo.