Trabajar cansa

Otro partido del siglo para Europa

"El tiempo se acaba, y hoy es el momento, el último momento, para tomar la decisión. Nos lo jugamos todo." -Joaquín Almunia, vicepresidente de la Comisión Europea-

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Lo de las cumbres europeas empieza a parecerse a lo del ‘partido del siglo’ durante la temporada futbolística: entre finales, derbis, rivales históricos y choques con algún morbo especial, cada mes hay un partido del siglo, llamado así de forma invariable por la hiperbólica prensa deportiva.

Pues lo mismo con las cumbres, como la de ayer de jefes de gobierno de la zona euro. Antes de la cita se han pasado varios días calentando a la afición con proclamas dramáticas: el momento decisivo, ahora o nunca, nos lo jugamos todo, hasta el grandilocuente Durao Barroso anunciando que "la historia juzgará a los líderes si no actúan".

Salvo Merkel, que quiso enfriar el entusiasmo y hasta estuvo a punto de no ir, el resto de gobernantes europeos y la prensa se han pasado una semana repitiendo que la cita de ayer era la definitiva, la que salvaba o condenaba al euro, la que nos ponía a los pies de los mercados o nos liberaba de su acoso. Es decir, el partido del siglo.

El problema es que en el último año y medio llevamos no sé ya cuántos partidos del siglo, y los que nos quedan. Con la deriva que lleva Europa, cada cumbre es una final cuya importancia es mayor que las anteriores… Hasta que sea superada por la próxima cumbre extraordinaria, que la habrá, denlo por seguro, y volverá a ser el partido del siglo.

Desde que en mayo de 2010 se rescató a Grecia, vivimos en un sinvivir de cumbres decisivas. Una y otra vez los líderes acuerdan medidas para tranquilizar a los mercados, y una y otra vez éstos vuelven a la carga y obligan a nuevas medidas, y por tanto a nuevas cumbres vitales. Eso sí, cada nueva bola de partido es más difícil de salvar, nos pilla más fatigados, más desmoralizados y tentados de arrojar la toalla para acabar con esta tortura.

Mientras sigan como hasta ahora, poniendo parches en cada nuevo agujero y palanganas bajo las goteras, insistiendo en una estrategia de rescates y austeridad que se ha demostrado fallida, den por seguro que no tardaremos mucho en vivir la emoción de otro partido del siglo, de otra cumbre a vida o muerte.