Trabajar cansa

Las utopías son para el verano

"Todo lo dicho sobre su aplicación en los establecimientos de trabajos forzados es aplicable en fábricas con trabajadores libres." -Fragmento de Panóptico, de Jeremy Bentham-

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Como en las vacaciones están presentes en mayor o menor medida el viaje, la lectura y la huída de la realidad, les propongo un 'tres en uno': un plan de lectura para viajar a otras realidades. Todo ello resumido en una palabra, tan vaciada de contenido como manoseada, pero que sigue conservando un brillo hermoso al pronunciarla: utopía.

El madrileño Círculo de Bellas Artes, que desde hace años edita libros con exigencia y buen gusto, abrió hace unos meses la colección Utopías: doce títulos, algunos clásicos y otros desconocidos, que comparten el intento por pensar otros mundos posibles, otras formas de organización social.

Desde el célebre libro de Tomás Moro que puso en circulación el término ‘utopía’, hasta la anónima Sinapia española, pasando por la temprana propuesta de unión europea de Saint-Simon, la colección no sólo incluye modelos ideales: está también el Panóptico de Bentham, el sistema de vigilancia total ideado para las cárceles pero extensible a toda la sociedad, y cuya lectura estremece al comprobar cómo de entre todos los textos utópicos es el más parecido al mundo actual.

Antes que como programas políticos más o menos posibles o irreales, los escritos utópicos siempre han funcionado como reverso de la sociedad, un negativo fotográfico en el que ver la realidad con los colores invertidos. Sirven para cuestionar todo aquello que nos parece inamovible, incluso natural, y que como tal invalida las propuestas transformadoras –tachadas de "utópicas", con menosprecio-. Por ejemplo, la propiedad privada, la organización capitalista del trabajo o incluso la democracia representativa. La fantasía de sociedades en que no existan, o funcionen de otra manera, cuestiona su inamovilidad, invita a repensarlas.

Ahora que la crisis nos abre la puerta a pensar alternativas al fracasado sistema económico, y cuando el 15-M cuestiona los que parecían pilares sólidos, las vacaciones invitan a visitar esas utopías que otros soñaron. Yo viajaré este verano a todas esas islas fantásticas. Ya les enseñaré las fotos a la vuelta. Si regreso.