Trabajar cansa

La crisis económica de 2008-20??

 

Se cumplen este mes tres años del comienzo ‘oficial’ de la crisis, que hemos acordado fijar en la quiebra de Lehman Brothers. Aunque llevábamos ya muchos meses con la crisis en la boca –recuerden la campaña electoral del 2008, y la resistencia de Zapatero a pronunciar la palabra maldita-, y las economías europeas ya estaban en dificultades, es aquel septiembre negro, que sacudió las bolsas y movilizó a los líderes mundiales en varias cumbres sonadas, el que ha quedado como pistoletazo de salida de la crisis.

La fecha de inicio ya la tenemos: 2008. La que no sabemos, claro, es la fecha de cierre, de modo que vamos actualizándola. En la Wikipedia, la popular enciclopedia que hace de su rapidez de actualización su mayor atractivo, publicaron por aquel entonces un artículo titulado Crisis económica de 2008. Desde entonces ha sido ampliado y modificado varias veces, empezando por el título, que en cada enero ha sido corregido: paso a llamarse Crisis económica de 2008-2009, hasta que al siguiente enero se actualizó a 2008-2010, y en su versión última es Crisis económica de 2008-2011, aunque habrá que cambiarlo de nuevo tras comernos las próximas uvas. Más listos son en la versión francesa, que usan la fórmula 2008 et après, y así se ahorran tener que estar pendientes de actualizarlo cada enero.

Ahora, tres años después, viene el FMI y dice que estamos en riesgo de entrar en una nueva recesión, aún peor. No es el único: las previsiones económicas europeas se revisan una y otra vez a la baja, y en el caso de España el mejor de los escenarios para el próximo lustro es que nos quedemos como estamos, pues los escenarios alternativos son todavía peores.

¿Qué hacemos ante un panorama así? ¿Seguimos quitando hojas del calendario, actualizando la fecha de la Wikipedia, a la vez que insistimos en políticas de ajuste y reformas que no sólo no nos han sacado del pozo, sino que nos están hundiendo más profundo? Pues si va a ser así, yo propongo dejar de llamar crisis a lo que estamos viviendo, y considerarlo la normalidad, el capitalismo que nos espera de por vida, con miseria creciente y retrocesos sociales imparables. Así por lo menos abandonamos toda esperanza de ponerle algún día la fecha de cierre, y empezamos a pensar que quizás esto no tiene arreglo, no por este camino, y que tal vez hay que ir pensando en otra cosa.