Tómate otra, Alessio, que pagamos nosotros

 

Ya he averiguado el making-of de esa entrevista con el bróker bocazas que todos hemos visto. Como sospechaba, no es ni un montaje, ni un infiltrado, ni tampoco es Sacha Baron Cohen colándonos la promo de su próxima película. Ni por supuesto es un loco, como dijo ayer la vicepresidenta Salgado.

Es mucho más simple: una apuesta típica del after work en algún pub de la City, tras la tercera pinta con los colegas, cuando el fanfarrón se juega una cena a que es capaz de salir en la BBC y decir al mundo entero lo que acabó diciendo el tal Alessio Rastani con una sonrisa tras la que se adivinaba un esfuerzo por contener el ataque de risa.

Pero como estos tipos no dan puntada sin hilo, hasta las bromas sirven para ganar dinero: como el tipo hace negocio con nuestro miedo, de paso que se ríe de nosotros nos mete más susto en el cuerpo con sus profecías de ruina total que aspiran a autocumplirse para así hacer realidad sus sueños húmedos de una gran recesión.

¿Se imaginan a un terrorista entrevistado en la BBC y extendiendo el terror con su mensaje? No, claro, por eso los criminales se conforman con colgar videos en Internet. Pero como no está tipificado el delito de terrorismo económico, los serial killers de las finanzas pueden hacer apología del mismo con una sonrisa, y luego cobrarse la apuesta en el pub.

Y los demás, a seguir haciendo el tonto, a continuar con la comedia: que si la deuda patatín, que si el déficit patatán, que si el euro tararí, mientras ellos se ríen y brindan. Nos lo merecemos, por primos: ¿cómo es posible que, sabiendo como sabemos que la Bolsa es un casino donde muchos compran o venden no porque un valor les merezca confianza sino para desestabilizar los valores y luego forrarse, nosotros sigamos tomando como un indicador fiable el índice bursátil? ¿Cómo se explica que, siendo tan evidentes las prácticas criminales de las agencias de calificación, no sólo no las perseguimos y enchironamos, sino que seguimos pagándoles para que nos califiquen?

Lo dice bien Rastani: a los mercados se la refanfifla la crisis. Ellos quieren ganar dinero, y si lo ganan con nuestra ruina, pues también vale. La jugada es perfecta: los mismos que han causado la crisis son quienes llevaban años soñando con una crisis así para forrarse. ¿Hace falta decir más? Tómate otra, Alessio, que te la pagamos nosotros, los primos.