Resacón en el sector financiero

 

Siguiendo con el estribillo de “la fiesta ha acabado”, como imagen que caracteriza los años de excesos, el Gobernador del Banco de España volvió a apoyarse ayer en el lenguaje metafórico-festivo al presentar el resultado del proceso de recapitalización del sector financiero: dijo que el objetivo ha sido redimensionar el sistema tras la “borrachera” vivida hasta el año 2006.

Sí, Fernández Ordóñez lo usó también en sentido metafórico, pero a la vista de lo que nos ha costado la broma, uno se plantea si la citada borrachera fue figurada o literal. Y no me refiero sólo a algunos casos cercanos al coma etílico, como el de la CAM, pues en general parece que nadie se mantuvo sobrio en aquellos años.

Tras la borrachera, claro, llegó la resaca, resacón en el caso del sector financiero español. Es inevitable recordar a los protagonistas de la disparatada Resacón en Las Vegas. Como los colegas de la película, con la crisis también la banca despertó una mañana con un tremendo dolor de cabeza y sin recordar nada del día anterior, aunque con huellas de una juerga histórica: un diente menos, un tatuaje inexplicable, una cartera inmobiliaria hinchada y maloliente, un montón de créditos irrecuperables.

El problema no es sólo que tuvieran mal cuerpo, que eso se pasa con una caña, sino que había que pagar la factura de la borrachera, los destrozos cometidos y las cuentas dejadas a deber. Y por ahora la broma nos ha costado 7.551 millones de euros de todos, cantidad que según Fernández Ordóñez puede parecerle grande “a un ciudadano normal español”, pero que para un Gobernador es poca cosa.

Y si sólo fuera eso, nos fastidiaría y ya. Pero además, como cuando en plena cogorza se te acerca un simpático y te da un abrazo para birlarte la cartera, la borrachera ha servido también para desvalijar el sistema de cajas de ahorro, que pasó a mejor vida tras las fusiones y su obligada conversión en bancos.

No sabemos si el resacón servirá como lección y el sector se volverá abstemio, o si a las primeras de cambio, como le pasa a los protagonistas de la película, volverán a pillarse un pedo de fatales consecuencias. Ahí está el Santander, que por ahora presume de pagarse sus juergas y asumir sus resacones, pero que acaba de prometer que dentro de poco volverá a tener beneficios a niveles propios de bebida de alta graduación, de más del 30%.