Trabajar cansa

9 minutos, 190 millones

 

Llámenme bicho raro, pero debo de ser uno de los pocos españoles que no se han alegrado por la apertura esta semana del nuevo tramo de la autovía de Andalucía a su paso por Despeñaperros.

No me he alegrado, y no porque no sea usuario, pues he recorrido cientos de veces esos retorcidos kilómetros, tanto en coche como en autobús (que lo hacía más emocionante en las curvas, eso si no te mareabas). Dicen que ahora será más rápido y seguro, y se reducirán los atascos vacacionales. Pero ni por ésas comparto el entusiasmo.

Y no es romanticismo (coincidirán conmigo en que las vistas al cruzar el desfiladero eran hermosas, sobre todo tras tantos kilómetros anodinos), ni tampoco ecologismo (aunque mosquean esas moles de cemento en un parque natural). Es más bien que la obra me parece uno de los últimos coletazos de una España despendolada, aquella donde se labró buena parte de nuestras desgracias.

Al inaugurarse el nuevo tramo, los periódicos repiten dos cifras: 9 y 190. Nueve son los minutos de viaje que los conductores se ahorrarán a partir de ahora. 190, los millones de euros (31.613 millones de las antiguas pesetas, y que serán más cuando acabe toda la obra) que cuestan los apenas diez kilómetros, con siete grandes viaductos (hasta 80 metros de altura) y tres túneles. Echo cuentas: 190 millones para ahorrar 9 minutos. A 21,1 millones de euros por minuto. Y son 9 minutos en viajes que suelen ser de cinco o más horas.

El nuevo tramo será más seguro, dicen. No lo dudo, pero la peligrosidad de la vieja autovía estaba en su penoso estado de conservación y en el poco respeto a las muchas señales que obligaban a ir a 50 e incluso a 30 en alguna curva. Y en cuanto a los camiones, muchos ya usaban la alternativa por Mérida, más segura y rápida, con la misma distancia. También dicen que permitirá duplicar el número de vehículos que pasan a diario. Pues vale: vengan coches y más coches.

Ya digo, llámenme bicho raro y maldíganme cada vez que crucen en quinta por los viaductos y vean allí abajo la vieja calzada. Pero insisto: la justificación de esos 190 millones para 9 minutos ("somos un país moderno") es la misma que nos ha hecho campeones de la alta velocidad y los kilómetros de autovía, para al final no tener dinero ni para viajar por ellas, ni por lo visto para conservar intactas la sanidad o la educación. Feliz viaje.