Trabajar cansa

95.817 pedradas más en el estanque

 

Como en España sólo sabemos ajustar la economía destruyendo empleo, ahí seguimos, de cien mil en cien mil otro mes más. Es que no se nos ocurre otra cosa: si nos dicen que hay que ajustar, siempre apretamos por el mismo sitio. Lo señaló en un informe la Comisión Europea a finales del año pasado: España es el único país de la Unión donde todo el ajuste de la crisis se ha hecho destruyendo empleo.

Aquí todo el que se ha ajustado para resistir la recesión lo ha hecho poniendo gente en la calle. No sólo el hinchado sector de la construcción se ajustó al pinchazo largando a cientos de miles al paro. Todos, desde los medios de comunicación al sector automovilístico, pasando por las telefónicas (incluso con beneficios, pero había que ajustarse para seguir ganando) y por supuesto la banca, las cajas, el comercio o las pymes, todos se han ajustado igual.

De ahí que no sorprenda que, llegado ahora el momento de que las administraciones se ajusten, todas den por buena la sinonimia entre ajuste y destrucción de empleo: unos cuantos miles de interinos por aquí, empleados de empresas públicas por allá, o un buen número de trabajadores de la sanidad, la dependencia o las residencias de mayores a la calle ante la reducción de recursos y los retrasos en los pagos.

Unos 15.000 sólo el mes pasado, según Trabajo. Y eso no es nada comparado con la destrucción masiva de empleo que supone el frenazo en inversiones que todos, desde el Gobierno central hasta el último ayuntamiento, han decretado. No hay otra vía, por lo visto: ya se trate de presupuestos restrictivos, reorganizar estructuras, aplazar proyectos, cerrar servicios o recortar gastos, el resultado sólo puede ser uno: más paro.

Pero además, llegados a este punto, cada aumento del paro sólo puede generar más paro, como las ondas de la pedrada en el estanque: cuanto más sube el paro, menos confianza hay (de los parados, y de los que pueden serlo, que somos todos), menos consumo, menos demanda de bienes y servicios, de modo que más empresas se ajustan o cierran, y más trabajadores al paro, lo que supone otra piedra con nuevas ondas destructivas, atrapados en ese círculo infernal, del que no nos van a sacar ni los unos que dicen que la recuperación está cada día más cerca, ni los otros que aseguran tener la fórmula mágica para que todo cambie en cuanto gobiernen. Socorro.