Trabajar cansa

Y esa lluvia que no llega

 

Este otoño el tiempo meteorológico se ha empeñado en ser metáfora de otro tiempo, el social. Oyes al hombre del tiempo hablar de temperaturas demasiado altas para la época, incendios, amenaza de sequía, una atmósfera sucia por falta de lluvias y que vuelve el aire cada vez más irrespirable, aumentando las afecciones de todo tipo, y no sabes si te está hablando de isobaras o de tu barrio.

Porque para temperatura alta, la de la calle, camino de batir marcas históricas. El termómetro del cabreo sigue subiendo, a la vez que el de la desesperación de quienes ya han dado la vuelta a todos los bolsillos, han mirado en el fondo de los cajones y en los abrigos viejos, y ya no encuentran para llegar a mitad de mes, que de fin de mes mejor no hablar.

Varios ejemplos de los golpes de calor que están sufriendo muchos en este otoño caliente: ya se ve gente rebuscando en los contenedores de los pequeños colmados de barrio, no ya en los supermercados. Y en éstos cada vez hay más productos protegidos con los antirrobos que antes se colocaban sólo en vinos caros y perfumes. Según un reciente Barómetro Mundial del Hurto en la Distribución, España es el cuarto país donde más crecen los robos en el comercio. Y me han contado una nueva técnica: birlarte el carro de la compra lleno cuando estás a punto de cargar el coche. Se está poniendo tropical la cosa.

Si hablamos del aire, más de lo mismo: cuesta cada vez más respirar, y en el horizonte post 20-N vemos una boina negrísima que ríete tú del cielo de Pekín. Para sequía, la que sufren todas las administraciones, en particular los ayuntamientos, algunos ya con todos los grifos cerrados mientras los ciudadanos pasan cada vez más sed. Y en cuanto a incendios, hasta ahora son controlados aunque cada vez con más frentes, que la cosa está que arde.

El hombre del tiempo dice que ya llegan las lluvias, que refrescarán este otoño caldeado y limpiarán la atmósfera. Pero habla de meteorología. De otras lluvias no hay noticia, ni santo que sacar en procesión. Con la falta que nos haría un aguacero en condiciones. Hasta un diluvio.