Trabajar cansa

¿Boxeo o 'Pressing Catch'?

 

Como hacemos los no futboleros cada vez que hay partido del siglo, hoy es buen día para salir a cenar o al cine, pues todas las televisiones retransmiten el mayor espectáculo de la democracia: el ‘cara a cara’ entre los dos candidatos. Sí, ya sé que hay otros candidatos, pero como esta liga es bipartidista, para el resto se deja una pachanguilla de consuelo.

La metáfora deportiva es inevitable, pues todo lo que rodea al debate es más propio de espectáculo sobre el césped que de confrontación de ideas: 18 cámaras, 110 trabajadores, medio millón de euros, cronómetros de la Federación de Baloncesto, retransmisión de la llegada de cada contendiente, un árbitro veterano…

También el comportamiento de la prensa, que acredita 250 periodistas y lleva días cubriendo los previos. Y por supuesto los espectadores, cada hinchada animando al suyo, y los demás esperando un buen espectáculo, con más morbo que interés, pues lo de menos es si tienen receta contra el paro, sino si sacan algún golpe sorpresa.

Puestos a buscar referentes deportivos, la primera tentación es compararlo con un combate de boxeo: dos contrincantes, cada uno en su esquina, ganchos dialécticos, algún golpe bajo y una probable victoria a los puntos más que por KO. Sin embargo, muchos sospechamos que la lucha no tiene tanto que ver con el boxeo como con el ‘pressing catch’, esas peleas teatrales donde los estrafalarios luchadores rivalizan en golpes inverosímiles y caídas mortales de las que se levantan ilesos.

No digo que Rajoy y Rubalcaba se hayan puesto de acuerdo en los golpes a dar y recibir, sólo faltaría. Pero entre la poca incertidumbre de estas elecciones, la convicción de que gane quien gane la política económica será la misma, y las pocas ganas que el PSOE está poniendo, como si más que darlas por perdidas estuviese deseando soltar la patata caliente al PP; no esperamos grandes emociones: golpes previsibles, alguna floritura, pero sin hacerse daño.

No importa: la patada voladora o el piquete de ojos siguen siendo espectaculares cuando sabes que no duelen. Así que palomitas y a disfrutar.