Trabajar cansa

Italia no necesita democracia

 

Que Berlusconi era un pésimo gobernante ya lo sabemos. Que Mario Monti puede gobernar mejor es algo obvio, y tampoco tiene mucho mérito, dado lo bajo que había caído aquél. Ahora bien: ni a Berlusconi lo han echado los italianos, ni a Monti lo han elegido. Ya sé, ya sé: la voluntad de los ciudadanos es algo secundario en un momento como éste en que, en palabras del presidente del Consejo Europeo, Van Rompuy, "Italia necesita reformas, no elecciones".

Si fuese un mero cambio de primer ministro ya estaría feo, pues Monti no se ha presentado a unas elecciones, ni cerrando lista. Pero lo que se ha hurtado a los italianos no es sólo elegir a su gobernante, sino la decisión sobre una política que no va a ser precisamente "técnica": para empezar, Monti promete reformar las pensiones, flexibilizar el mercado de trabajo, subir el IVA, congelar sueldos, privatizar, liberalizar sectores, y hasta una reforma para recortar los privilegios de la clase política… Lo llaman "gobierno técnico", como si se limitase a aplicar un libro de instrucciones neutro, pero lo que va a hacer es política, pura y dura. Sobre todo, dura.

Ah, sí: Monti será votado por los diputados, y éstos tendrán que validar sus medidas. Pero me temo que eso será así mientras nada se tuerza. Si el Parlamento no aprueba alguna reforma, ya saldrá alguien en Bruselas para advertirnos que "Italia necesita reformas, no Parlamento."

Berlusconi es malo, ridículo, putero y mafioso. Los griegos son vagos y mentirosos. Si el día de mañana nos toca a nosotros, ¿de qué nos acusarán, cuál será nuestra culpa? Porque no sé si se han dado cuenta, pero se ha producido un cambio sutil en el discurso europeo: ya no oímos hablar de "el ataque de los mercados". Ahora la culpa se ha desplazado, desde los especuladores que causaron la crisis financiera y que jugaban con la deuda pública para hacer negocio a toda costa, hasta la irresponsabilidad de los tramposos griegos o el golferas Berlusconi. Que, insisto: es malo malísimo, pero no lo han echado los italianos, que por supuesto necesitan reformas, no democracia.