Trabajar cansa

Hacia la mayoría absolutérrima

 

Menos mal que ya se acabó el tiempo de las encuestas, y de aquí al domingo no está permitido publicar más sondeos, porque de lo contrario el ‘efecto caballo ganador’ puede acabar de arrastrar a los últimos indecisos en la bola de nieve de la victoria pepera, y superar la barrera de los 200 escaños, camino no ya de la mayoría absoluta, ni la absolutísima, sino qué se yo, la mayoría absolutérrima.

Total, una vez pasados los 180, casi nos da igual 200 que 250: el susto no aumenta en proporción, y el posible voto del miedo se desinfla, ya que una vez descontada la mayoría absoluta no importa tanto cómo de absoluta sea. Tampoco la coyuntura europea ayuda mucho a estimular ese voto asustadizo que sería el último recurso del PSOE, pues tras Grecia e Italia todos nos hemos dado por enterados: si no lo hace Rajoy, ya lo hará un tecnócrata enviado por Bruselas; y si no le llega la mayoría, ya se formará un gobierno de concentración, para el que CiU se ofrece a diario (de modo que en los cálculos de la absoluta ya podemos sumar los 13-14 de CiU a los que saque el PP).

Que tengamos por delante una larga temporada a la derecha, y con una mayoría tan holgada, es otro éxito a anotar en la herencia de Zapatero. Y no lo digo por la campaña entreguista del PSOE, que nunca se han visto unas elecciones a las que el partido gobernante acuda con tan pocas ganas y con tanta torpeza, como si estuviesen deseando perder; sino por la manera en que, con la política anticrisis de los últimos años, han puesto la alfombra roja al regreso de la derecha al gobierno.

A los que también nos lo han puesto fácil es a los columnistas. El domingo podremos irnos a la cama tempranito, pues podemos entregar hoy mismo la columna con nuestra valoración del previsible resultado electoral. También los responsables de cierre de los periódicos, que ya tendrán maquetada la portada del 21-N, tan sólo dejando en blanco el hueco para la cantidad final de diputados, si 180, 200 o hasta el infinito y más allá. Pues eso, que no habrá que trasnochar el domingo. No todo iban a ser malas noticias.