Trabajar cansa

Una semana de escándalo

 

Por si no tienen plan para el acueducto festivo de esta semana, ya que ni los ánimos ni sobre todo la cartera están para compras ni viajes, les propongo un entretenimiento: discutir en familia o entre amigos qué hacer con los días festivos cuando caen entre semana, cómo organizar el calendario laboral para evitar "escándalos" (CEOE dixit) como el de esta semana, la menos productiva del año.

Ayer ya lo practicaron muchos, pues fue el tema del día. Y después de mucho poner la oreja, debo decir que me fascina la manera en que han conseguido que todos interioricemos la mentalidad tecnocrática y el lenguaje de la patronal. Oír a trabajadores decir que España necesita aumentar la productividad no sé si me da risa o ganas de llorar. Vivan las caenas.

Total, que hemos dado por bueno el discurso oficial, según el cual los españoles trabajamos poco, y por eso hay que acabar con el "escándalo" de tanto festivo, puente y acueducto. Un discurso oficial que olvida, intencionadamente, varios datos.

El primero, que a nadie le regalan puentes, ni las empresas se han encontrado de repente y a traición unos festivos mal colocados. En los convenios se fija el total de horas trabajadas al año, y se hace teniendo presente el calendario. Y no existen puentes, sino trabajadores que administran sus días de vacaciones como les parece. Esa es la realidad, salvo que se pretenda que trabajemos más horas, y entonces ya es otro debate.

En segundo lugar, los españoles ya trabajamos más horas que nadie. 38’5 horas semanales, frente a la media europea de 36’8 y contra las 35’6 horas de los modélicos alemanes. Algo querrá decir que los europeos más productivos sean aquellos con jornadas más cortas, pero eso al empresario español no le dice nada. Ah, y la famosa productividad ya está aumentando con la crisis: el mismo trabajo lo hacen ahora entre menos trabajadores, y cobrando menos.

Que en España hay que repensar la organización del trabajo, estoy de acuerdo. Hay mucho que "racionalizar", pues abundan las jornadas y horarios irracionales. Pero no va por ahí el debate, ya sé.