Trabajar cansa

¡Alberto, no nos dejes!

 

El amor es imprevisible, y el amor político también: cuando menos te lo esperas, zas, flechazo. Quién me iba a decir a mí, después de tanto criticar a Gallardón, que acabaría queriéndole. Aunque sea en el último minuto, mi cariño es sincero, y por eso se lo confieso ahora que aún está a tiempo de dar un paso atrás: Alberto, alcalde, no te vayas, no nos dejes, no jures de ministro, los madrileños no sabremos vivir sin ti.

Vuelve a casa, que estoy dispuesto a perdonártelo todo, todo. Te perdono la deuda multimillonaria, incluso aunque sepa que el año próximo habrá que dedicar uno de cada cinco euros del presupuesto a pagarla. Te perdono el abandono de los barrios, las obras faraónicas, la conversión de Madrid en una ciudad escaparate donde da gusto venir de turista pero habitarla es cada día más duro.

Te perdono la boina de contaminación, prometo ir por la calle respirando a pulmón lleno y gritando que nunca había visto un aire tan limpio. Por perdonar, te perdono hasta la carrera olímpica: si te quedas juro que me sumaré a ella, seré voluntario de la candidatura de 2020, 2024 o 2028, todas las veces que quieras intentarlo yo estaré a tu lado con el chándal puesto. Reniego de las veces que he ido a manifestaciones o firmado contra tus políticas; lo retiro todo, pero no te vayas.

¿Cómo dices? Qué va, cómo puedes pensar algo así: te prometo que mi cariño es sincero, no tiene nada que ver con que nos dejes de alcaldesa a Ana Botella. No te quiero sólo como mal menor para no soportar cuatro años de alcaldía ultraconservadora; no te imploro que regreses por miedo a que la FAES desembarque en Cibeles; no te lloro porque piense que con Botella nos puede ir incluso peor y que su nombramiento como primera alcaldesa de España no nos compensa ni por las risas que nos garantizan ella y su alcalde consorte.

Vuelve con nosotros, Alberto. Si lo haces, ni siquiera te reprocharé tu desprecio hacia la ciudad por presentarte a las elecciones para sólo unos meses y luego colocarnos a una que no ha sido candidata. Todo está perdonado, pero no nos dejes así, con ella.