La buena noticia del lunes

 

Para empezar con buen pie la semana, les traigo una buena noticia, que no todo van a ser penas: nos hemos quitado ya de encima una semana de 2012. Es decir, sólo nos quedan 51 semanas para pasar el Annus Horribilis. O lo que es lo mismo: 51 Consejos de Ministros (sí, cuento agosto, que las vacaciones serán lo próximo en desaparecer) que nos tendrán en vilo toda la semana hasta conocer lo aprobado.

Pasó el viernes, cuando todos estábamos frente al televisor esperando un nuevo hachazo. Finalmente no llegó, pero el efecto estaba conseguido, pues todos asumimos con normalidad que a lo mejor tocaba subir el IVA, recortar más o meter algún copago. Pienso que el gobierno amagó precisamente para eso, para alimentar nuestra ansiedad y este estado de ánimo entre expectante y resignado.

Varias encuestas recientes retratan ese estado de ánimo colectivo. No hace falta un sondeo para saber que estamos depres, pero las encuestas dicen hasta qué punto llega nuestra postración. Según el CIS, el 70% cree que la crisis empeorará en 2012, lo que avala el discurso de los salvadores de la patria, los del “yo no quería, pero la gravedad de la situación me obliga a ello”. El mismo porcentaje dice que la crisis es materia de conversación habitual con amigos y familiares, aunque más útil sería saber qué se dice en esas conversaciones, si predomina la rabia o el fatalismo.

Por lo que indican otras encuestas, parece más bien lo segundo. Según un sondeo de El Mundo, el 61% quiere que se adelgace más el Estado y se recorte más gasto público. Los encuestados piden que no afecte a sanidad y educación, pero eso suena a objeción débil una vez has dado por bueno el discurso de la tijera. El mismo diario asegura que la mitad de los jóvenes apoya los minijobs, demostrando para qué sirve un paro juvenil de casi el 50%. Otra encuesta en La Razón iba en la misma línea: el 72% cree necesarios más ajustes.

Tres años y pico de crisis nos han cocido a fuego lento para ablandar nuestra resistencia, dejándonos a punto para que ahora llegue un gobierno-macho-alfa y nos dé la caña que haga falta.