Traducción inversa

La patria (es decir, la pasta)

   Analicemos ese extraño "test de valencianidad" que el PP local quiere hacer pasar a Leire Pajín para dilucidar si representaría dignamente a la patria valenciana como senadora territorial. La cosa tiene su gracia, porque si a algo se están dedicando las huestes de Camps es a colocar en una situación límite a la lengua y la cultura propias de los valencianos, impidiendo que cien mil escolares puedan estudiar en valenciano/catalán (como sería su deseo) o eliminando prácticamente este idioma de las emisiones de Canal 9. A Pajín, por tanto, le van a exigir lo que ellos son incapaces de hacer. Entonces, ¿a qué puede referirse esa "valencianidad" que enarbolan con tanto entusiasmo?  No se sabe, claro. De hecho, sin embargo, al último senador territorial que nombraron las Cortes Valencianas el cargo le vino de perillas para zafarse de ciertos problemillas judiciales. Se trata de Alfonso Ferrada (ex alcalde de Borriana por el PP), a quien se catapultó al senado tras verse imputado en varios supuestos delitos (nada importante: prevaricación, tráfico de influencias, malversación...).  Bueno, bueno, ya vamos comprendiendo lo que el PP entiende por "valencianidad". Parece ser que para ser un buen valenciano, según estos patriotas acendrados, hay que estar imputado en algunas causas feas, hay que haber robado o prevaricado, o haberse dejado sobornar, todo ello muy presuntamente. Se comprende, entonces, que el País Valenciano esté actualmente lleno de patriotas: la trama Gürtel los está proporcionando a manos llenas. Creo que Pajín nunca será lo suficientemente "valenciana": parece demasiado honrada.