Traducción inversa

La canción de la crisis

Tengo un tío que fue director de banco. Hace años que se jubiló y lo hizo, como todos los directivos (cada uno a su nivel), con el riñón bien forrado. El otro día coincidimos, después de un tiempo sin vernos, así que aprovechó para cantarme la canción de la crisis (un hit muy insistente en los últimos tiempos). Me dijo que Zapatero lo estaba haciendo todo al revés y que nos esperaba una época de mucho sufrimiento. Luego añadió, levantando un poco la barbilla, que hacían falta soluciones dolorosas, como por ejemplo –entonces le brillaron los ojos- que todos los asariados se reduzcan un 30% los sueldos. Sólo así, concluyó, se recuperaría el empleo y saldríamos de ésta.  Esa melodía me suena, dije yo. Es evidente, continué, que una gran parte del sector empresarial del país está muy enfadado con el gobierno, porque no acomete las "reformas estructurales" que serían necesarias. Ante esta piadosa metáfora, mi tío asintió, feliz. Veo que conoces el tema, murmuró. Por supuesto, aduje, yo también leo los periódicos. Lo que no puedo dejar de preguntarme, añadí, es si pareja a la bajada general de los sueldos no debería haber también un reparto equitativo de los patrimonios acumulados. Al fin y al cabo, la crisis la ocasionaron los bancos, ¿no? Pues entonces, que todo el que tenga más de dos casas en propiedad, por ejemplo, o acciones en bolsa, venda un tercio y entregue el producto de esa venta al estado. Para salir de ésta, claro.  Mi tío, entonces, enmudeció. Se quedó en silencio unos segundos eternos y luego, muy lentamente, me soltó: "Siempre fuiste un romántico incurable". Y nos despedimos silbando.