Traducción inversa

Improperios en "off"

La tecnología ha extendido su imperio pero es lógico que donde dé juego sea precisamente en sus márgenes. El desliz de Esperanza Aguirre viene a sumarse a una larga lista de francachelas discursivas que se creían en off. Dice que no, pero todo el mundo sospechó en seguida que a quien se refería Aguirre con su sonoro hijoputa era a Gallardón. Todo lo contrario que en el caso de Carlos Fabra, que le plantificó un hijo de... con todas las letras a su oponente político en la Diputación de Castellón, el buenazo de Francesc Colomer, y luego no tuvo reparos en asumirlo (porque, según dijo, era una manera de hablar particularmente consuetudinaria).

  Con la sinceridad coloquial, en realidad, ocurre como con la corrupción. El pueblo sano se ve reflejado en esos esforzados políticos que, después de todo lo que tienen que aguantar, deciden llevarse algunos milloncejos a casa (o un coche o algunos trajes, puesto que el pago en especie también goza de buena prensa en la cola de la carnicería). Todo ello no hace sino redundar en la buena imagen de los sujetos en cuestión.

  Seguro que, en las próximas elecciones, los votantes centrales se dividen entre los que deciden votar al PP ante el reclamo del gran macho alfa de la política madrileña (es decir, Espe) y los que prefieren directamente al hijoputa. Al fin y al cabo, si algo tiene este partido es que se puede confiar en él con los ojos cerrados, puesto que sus líderes son humanos, completamente humanos: sinceros, brutales, un poco corrompidos, moderadamente navajeros y creyentes, muy creyentes (algunos en Dios). Y luego está la vertiente off. ¡Uf!