Televisión sin fronteras

El martes pasado Acció Cultural del País Valencià (ACPV) presentó en el Congreso de los Diputados más de medio millón de firmas (651.650, en concreto) reunidas para la tramitación de la Iniciativa Legislativa Popular conocida como “Televisión sin fronteras”. Se trata de un proyecto que pretende que no se obstaculice la recepción de canales de televisión que emiten en lenguas cuyo ámbito territorial excede el de una sola comunidad autónoma.

  Visto desde Europa, esta batalla puede parecer una inmensa obviedad, pero en España todavía hay tipejos que quieren poner puertas al campo para defender corralitos regionales muy lucrativos. Lo curioso del caso es que entre los reyezuelos locales más adictos a este tipo de restricciones antediluvianas encontramos especímenes como Francisco Camps, empeñado en prohibir a sus sufridos administrados que puedan ver TV3, la televisión autonómica catalana. Es paradójico, puesto que Camps y su partido originario, Alianza Popular, fueron los más reacios a admitir la realidad autonómica durante el debate constitucional, y en cambio ahora se aferran a sus posesiones regionales y son más “autonomistas” que nadie (siempre con dinero público, claro).

  Para impedir definitivamente que el PP en Valencia o UPN en Navarra, por ejemplo, puedan poner problemas a la difusión de la televisión en catalán o en eusquera, la iniciativa de ACPV tiene por delante unos meses apasionantes en que se pondrá a prueba la calidad de nuestra democracia. Ningún diputado auténticamente liberal puede estar en contra de que cada espectador conecte el canal que le dé la gana. Pues ya lo veremos.