Traducción inversa

Rebelarse como en Egipto

Qué bueno, qué grande González Pons el otro día en Alzira. Dice el vicesecretario de Comunicación del PP que "los españoles" y "los valencianos" deberíamos rebelarnos como en Egipto, hartos de tanto drama económico y, especialmente, de "la crisis de valores, social y política". Analicemos este interesante discurso. Rebelarse siempre es un síntoma de vitalidad social. Se da la circunstancia, además, de que en Egipto las protestas no han venido de la mano de los islamistas (siempre al acecho) ni de los desheredados: han sido las clases medias y las capas ilustradas las que han echado a Mubárak en nombre de la "dignidad" y el "respeto".

Ahora trasladémonos a este lado del Mediterráneo. ¿En qué lugar, en qué país de fantasía, en qué reino maravilloso la "crisis de valores, social y política" es especialmente cruda y rampante? Pues yo le recomendaría al brillante Pons (que es al PP lo que Manolo el del Bombo a la selección española: ese prodigio de sutilidad inteligente) que no mire demasiado lejos de su propio suelo. En el País Valencià disfrutamos de algunos presidentes asediados todos ellos por peliagudas acusaciones de corrupción. Y que no venga Rajoy, por favor, a explicarnos que nadie se vende "por cuatro trajes". Como decimos en mi tierra, "Qui furta un ou furta un bou" (juego de palabras que pierde la gracia en su traducción literal: "Quien roba un huevo roba un toro").

¿Rebelión a la egipcia? Los valencianos son ya demasiado ricos –o eso creen- e individualistas –o de eso presumen- como para olisquear en la corrupción algo más que el vago aroma del sistema. Y de eso vive Pons.