Traducción inversa

Bildu, ETA y la corrupción

El auto judicial que arrastra a Francisco Camps ante un jurado causó, como era de esperar, un pequeño sarpullido de declaraciones. Con su permiso, me quedaré con una: la de la alcaldesa de Valencia. Rita Barberá, nada más conocer la decisión del juez, dijo lo siguiente: "Mientras unos quieren sacar a Camps de la política a fuerza de banquillo, otros de la misma profesión abren la puerta de la política para que entre Bildu". Curiosamente, casi al mismo tiempo que Rita se desahogaba de este modo otro intelectual de su partido, Jaime Mayor Oreja, profería en la Escuela de Verano de la Fundación para la Defensa de la Nación Española estas palabras: "Afirmar que Bildu y ETA no son lo mismo es un insulto a la inteligencia".

Según esta lógica impecablemente cartesiana, es obvio que existe una conspiración en el sistema judicial español para: A) Traicionar a España para favorecer a ETA y B) Encausar a ciudadanos honrados porque son del PP. ¿Y por qué, nos preguntaremos, se persigue a Camps en lugar de al terrorismo? Porque sólo hombres como él, honrados padres de familia, de misa diaria, nacionalistas españoles a carta cabal, pueden acabar con ETA. Sí, bueno, también es un poco ladronzuelo, se deja sobornar un poquito –sólo un poquito- pero exclusivamente en interés de la Nación y para evitar que los corruptos terroristas se acerquen a almas menos fuertes que la suya.

Tal es el nivel argumental en el partido que aspira a gobernarnos. Ahora bien: si de Barberás y Orejas depende su defensa, yo le recomendaría a Camps que se declarase culpable...