Traducción inversa

Último tren a Katanga

Dice este periódico que los del PP andan últimamente peleados entre sí a propósito de los trenes. Lo que pasa es que hace unas semanas cuatro poderosos barones del PP (Aguirre, Cospedal, Monago y Rudi), fueron al estanco a comprar sellos muy gordos y enviaron una carta a diversas instancias españolas y europeas para reclamar que el llamado Corredor ferroviario Central (que conecta Algeciras con la frontera francesa a través de Madrid) no sea postergado por el Corredor Mediterráneo, que recorre todo el este peninsular y conecta los puertos de Valencia y Barcelona con su mercado natural. Luego los cuatro amigos y dirigentes populares se hicieron una foto con la susodicha carta en la mano y lo celebraron con un bocata de calamares.

Todo esto no tendría nada de particular si no fuera por un pequeño detalle. Se da la circunstancia de que el Corredor Central está inventariado como "eje prioritario" por la Comisión Europea desde el año 2003, con el consiguiente beneficio presupuestario. Ese año, con Aznar de presidente y siendo Loyola de Palacio comisaria de Transportes y Energía de la Comisión Europea, se podría haber consignado también el carácter prioritario del Corredor Mediterráneo, pero no se hizo. Y ello a pesar de que las comunidades incluidas en este último eje concentraban y concentran el 40% de la población española, el 70% del turismo, el 60% de las exportaciones, el 55% de la producción industrial, el 50% de la producción agrícola y el 40% del PIB.

Qué apabullantes tenían que ser las cifras para que hasta Francisco Gürtel Camps se pusiera las pilas en defensa del ferrocarril costero. El testigo lo ha recogido Alberto Fabra, pero lo que quizá no esperaba éste (ni su homólogo murciano, Valcárcel), acabado de aterrizar en el cargo, es que los cuatro alegres muchachos centrales y centrípetos le obligaran a desayunarse con la ya famosa foto.

Un gran dilema para Rajoy: ¿a quién apoyar? ¿Quién tiene razón, los cuatro mediocampistas (Aguirre, Cospedal, Monago y Rudi) que ya tienen el dinero para su tren o los dos periféricos (Fabra, Valcárcel) que, con las cifras en la mano y los empresarios subiéndose por las paredes, reclaman una visión racional y no jacobina del estado? Pues que se lo haga mirar, no sea cosa que, al final, el único transporte viable sea –como en una parábola africana- el último tren a Katanga.