Traducción inversa

Profesores

Se ha abierto la veda del profesor. Las cacerías, esto es obvio, retratan sobre todo al cazador, y es su hermosa cabeza fría la que tiene valor informativo y no la sangrienta pieza cobrada colgando en la sala de estar. Como algunas autonomías tienen que enjuagar el alegre despilfarro de los últimos años, han decidido ahorrar en Educación. Hacen bien, porque todo el mundo sabe que un profesor es un cínico peligroso. ¿Qué pretenden estos tipos? Que todos los alumnos accedan al saber, independientemente de sus orígenes familiares. Su programa es el de la Ilustración: hasta ahí podríamos llegar. En habiendo iglesias, ¿quién necesita aulas?

Esos maestroscuelas que no dan ni golpe, que tienen sobradas vacaciones, que llevan una lucha desesperada contra Darwin ahora se rebelan cuando sus queridos líderes les regatean recursos o directamente les despiden. Todo el mundo sabe que la calidad de la educación no requiere desdobles, ni programas de refuerzo, ni pocos alumnos en clase. Eso son excusas de privilegiados. Que aprendan de Esperanza Aguirre, toda una condesa que llega a duras penas a final de mes.

Los brillantes camaradas consejeros saben bien qué necesita el sector. Menos profesores hipercríticos y más policías en el vestíbulo. Al fin y al cabo, para el futuro que se perfila en el horizonte sobrarán ciudadanos preparados y faltarán muchedumbres adictas. El PP tiene 800.000 militantes. ¿Alguien cree que esa masa crítica se ha conseguido explicando en clase a Antonio Machado? Un poco de seriedad, por favor. Y adelante con la batida.