Traducción inversa

Sin complejos

En el año 2000, Rodríguez Zapatero conquistó la secretaría general del PSOE por 414 votos, sólo nueve más de los conseguidos por otro de los aspirantes al cargo, José Bono. ¿Se imaginan ustedes un socialismo dirigido por Bono en esta última década? Pues no bajen la guardia todavía, porque el de Albacete no se ha privado de opinar en estos últimos días sobre la dirección que debe emprender el partido después de la debacle electoral. Según el presidente del Congreso en funciones, el nuevo secretario general tiene que ser "un español sin complejos", que oriente al PSOE hacia lo único importante de su sigla: "la letra E de España".

Les aseguro que estas afirmaciones son literales y no han sido manipuladas ni caricaturizadas. Quizá al señor Bono le parezca que en la vida sólo hay dos cosas importantes, Dios y España. Incluso es posible que haya meditado profundamente y haya llegado a la conclusión de que estos dos términos se refieren, en realidad, a un único e indisoluble concepto, a la manera joseantoniana. Si es así, enhorabuena. Por suerte, me parece que el PSOE es un partido mucho más sensato que todo eso, y a poco que sus dirigentes analicen con perspicacia la realidad se darán cuenta de que, si quieren volver a contar con la totalidad de su voto tradicional, la única solución es volver a la praxis socialdemócrata y profundizar en la pluralidad cultural del estado.

¿Sería eso tener complejos? Mirémoslo así: a lo mejor los "complejos" son la otra manera de referirse a la vergüenza. Y de eso hay que tener y mucho, señor Bono.