Traducción inversa

Nosotras y las zorras

Nosotras, las gallinas, estamos muy contentas porque han nombrado un gobierno de zorras. Zorra es Luis de Guindos, como también Pedro Morenés, por citar sólo a las más destacadas. No hay nada como empezar un año nuevo y descubrir que el gallinero está más seguro que nunca, puesto que el titular de Economía y el titular de Defensa son dos mamíferos feroces que no permitirán otra rapiña que la que ellos mismos dispongan. Al fin y al cabo, ¿qué mejor currículum para el responsable de solucionar la crisis que haber trabajado en Lehman Brothers? Del mismo modo, el mejor ministro de defensa es el más fogueado en las labores de ataque: nadie como el fabricante de armas para organizar los armisticios. Parece la vieja fábula del escorpión y la rana. El primero ayuda a la segunda a cruzar el río, prometiendo que no la matará; por supuesto no cumple su promesa, porque clavar el aguijón es "su naturaleza". Y es que en el reino animal se nace con dos caras, pero muchos se obstinan en ignorarlo.

Las ventajas de estar a cargo de las zorras son innumerables. Nadie como la zorra para saber las necesidades rituales del gallinero, el reparto del pienso (escaso), las verdades relativas esgrimidas para no suscitar la rebelión. Y, en su momento, administrar el último sacrificio con rapidez y eficacia. Morir hay que morir igual, así que, ¿quién mejor que la zorra para las tareas de Caronte?

Las gallinas tendemos a quejarnos por vicio. Menos mal que las zorras nos comprenden, nos cuidan y nos asesinan con tanta delicadeza. No sé qué haríamos sin ellas.