Traducción inversa

No han entendido nada

Amable lector, te explico: aún sufriendo mucho, no sufro tanto por esta crisis como por la siguiente. Así es. Acabarán los años malos, llegará una nueva bonanza y los mismos tipos que ahora están mesándose los cabellos y asegurando, con voz de plañidera, que han captado el mensaje volverán a poner sus sucias zarpas en el tarro de la miel.
¿No lo crees? Pon atención a la siguiente frase, pronunciada hace muy poco por José Ciscar, vicepresidente del Gobierno valenciano. "Estoy convencido –asegura el muchachote- de que si, por ejemplo, les dijéramos a los ciudadanos que si desaparece la Ciudad de las Ciencias, desaparece la deuda, la gente querría conservar la Ciudad de las Ciencias".

La Ciutat de les Arts i de les Ciències es un viejo proyecto del socialista Joan Lerma que retomó Eduardo Zaplana con sus hechuras de nuevo rico, y que Francisco Camps culminó con un coste total de 1.282 millones de euros. Efectivamente, he dicho 1.282 millones, estás en lo cierto. Te preguntarás para qué sirve la susodicha ciudad. Pues alberga un oceanográfico, un palacio de ópera y un planetario. Te seguirás preguntando si para eso era necesario gastarse 1.282 millones del ala. La respuesta, obviamente, es no, pero lo importante es que, según Ciscar, "los valencianos" preferimos tener la mayor deuda de España (20% del PIB) antes que renunciar a esta barroca fantasía arquitectónica.
Su problema no es la corrupción, ni la grandilocuencia ni la poca sustancia: su verdadera desgracia es que no han entendido nada. Y volverán a pecar. Al tiempo.