Las actas

El periódico El Mundo ha publicado las actas de votación del Jurado Popular en el juicio a Francisco Camps. Son 16 folios escritos a mano, con una caligrafía vacilante y llenos de faltas de concordancia, sin acentos, con frases mal puntuadas, mayúsculas aleatorias y otras delicadezas sintácticas. He aquí la crestomatía del jurado “faborable” (sic) a Camps. Sorprendentemente, la revelación ha pasado con poca gloria. A mí, en cambio, me parece la metáfora más pertinente de lo que ha ocurrido con estos alegres muchachos, Camps y Costa. Ambos se han encontrado con un jurado a su medida, con líderes de ideas muy particulares sobre lo alfabético, que ha decidido absolverlos.  Pasa cada día. No olvidemos que Francisco Camps, siempre que se ha presentado a las elecciones, las ha ganado con mayoría absoluta, incluso (¡o sobre todo!) cuando ya se conocían todos sus turbios manejos con los amiguitos del alma de la Gürtel.
Siempre he pensado que el gran tema con Camps no era si sería o no condenado, sino qué tipo de mayorías sociales le toleraban, le disculpaban y finalmente le encumbraban a pesar de las evidencias (esto es, las “ebidencias”). Eso es lo escandaloso, lo que huele mal, como diría el clásico: “Something is rotten in the state of Valencia”. ¿Carlos Fabra? No tengan ninguna duda de que también será absuelto. Al fin y al cabo, es otro especialista en generar amplias mayorías que le declaraban inocente con su voto. Camps o Fabra no son más culpables que sus electores. Por eso los jurados se embelesan ante su belleza moral. ¡Qué “vonito”!