Ya llega Grecia

Las imágenes de esos indefensos antidisturbios siendo asaltados impunemente por una salvaje horda de estudiantes de instituto en Valencia nos van acercando al Partenón. Nada más puro y armónico que ver a un gorila de dos metros, lector de Platón en sus ratos libres, ante la dentadura perfecta de un jovenzuelo de catorce años que protesta sin miedo porque le han robado el futuro. El gorila, claro, está –platónicamente- acojonado. Y no tiene más remedio que llevarse al muchacho a comisaría después de tocarle el hocico si hace falta.

Son varios los observadores que se han referido al País Valencià como la Grecia de España. Al fin y al cabo, la Generalitat está en bancarrota y, sin la ayuda del Estado, ya sería pasto de los tiburones. La analogía, sin embargo, se perfecciona ahora con esa imagen de los armarios policiales repartiendo estopa entre los adolescentes. “Sí que sou valents, que pegueu als xiquets” les cantaban (“Sí que sois valientes, pegando a los niños”), y las fotografías de la gesta daban la vuelta al mundo y se plantaban en todos los medios, comenzando por The New York Times. Pero la prensa conservadora y patriótica (valga la redundancia), siempre tan escrupulosamente deontológica, prefería difundir el bulo de que los profesores prometían aprobado general a los alumnos que participaran en las protestas (sic). Eso decía ABC, porque ya se sabe que no hay que dejar que una triste verdad te arruine un hermoso y hediondo titular.

Ya llega Grecia, y aún no entendemos muy bien a Platón. Quizá necesitamos más porrazos.