Traducción inversa

Michael Jackson versus John Lennon

El viernes pasado nos desayunamos con la muerte de dos emblemas de la talla de Farrah Fawcett y Michael Jackson. Esta clase de noticias generan una algarabía mediática muy interesante, aunque es cierto que nada es comparable a lo que acontece en nuestro interior. Con cada uno de estos nombres desaparece también algo de nuestra adolescencia y de nuestra juventud, esas horas pasadas ante la televisión viendo series más o menos ratoneras, o ese hilo musical perpetuo que asedia nuestros oídos, inadvertidamente, a lo largo de la vida.

  En alguna de las crónicas que acompañaban estos luctuosos acontecimientos, sin embargo, había elementos que te obligaban a reflexionar.  Un fan de Michael Jackson, por ejemplo, declaraba ante un micrófono que, para su generación, la muerte del autor de Thriller sería tan importante como lo fue para la suya el asesinato de John Lennon. Pero, ¿de verdad son equivalentes estos dos gigantes de la música popular moderna? Es obvio que la influencia de Jackson es tangible y planetaria, tanta como la de Lennon en su momento. Y, no obstante, me resisto a considerar que la peripecia de este negro que quería ser blanco pueda ni siquiera compararse a lo que representó John Lennon –sólo o en compañía de los Beatles- en los años 60 y 70.

  Veremos qué recorrido tiene la leyenda de Jackson. La leyenda de Lennon, por su parte, nos sigue hablando aún hoy de un tiempo en que se pensó que el mundo podía transformarse, que la imaginación podía aspirar a suplir al materialismo en el poder, que la juventud podía liderar ese cambio. Y esos sí que son los auténticos mimbres de un mito.