De regalo, un feto

Decía hace años el gran benefactor de esta sección, Luis María Anson, que el día menos pensado los periódicos o revistas regalarían con cada ejemplar un lingote de oro o un jamón de Jabugo. Mientras eso ocurre, el despiporrante semanario Alba -nada que ver con Chávez, Evo, Ortega y compañía- ofrece a sus píos lectores un feto junto con su último número. Sí, han leido bien, pero no se alarmen: es de plástico y probablemente hecho en Taiwan por manos infantiles, por aquello de que la mano derecha no tiene por qué saber lo que hace la izquierda y viceversa.

La criatura polimérica tiene el tamaño de un dedo pulgar y ha sido bautizada -no descarten que en pila reglamentaria y con agua bendita real- con el nombre de Bebé Aido, en chusco homenaje a la ministra de Igualdad. Según leemos en el folleto fundamentalista católico, la iniciativa pretende “que la sociedad española compruebe en sus manos si un bebé de 12 semanas es o no un ser humano. ¿Cómo? Mediante la reproducción a tamaño real de un bebé de 12 semanas de gestación. Hay miles de copias esperando, para convencer a quienes no lo estén ya de que el bebé que se quiere dejar desprotegido con la nueva ley del aborto es un ser humano”.

Preparen 20 euros

¿De verdad piensan que alguien va a ver algo remotamente humano en un muñequito que canta a plasticorro a leguas? Parecen estar convencidos de ello, porque lo de las miles de copias esperando debe de ser literalmente cierto. De hecho, se han montado una web donde se venden en lotes mínimos de cuatro ejemplares -familia numerosa, qué menos- al precio de veinte euros, muy por encima de lo que se cotiza el kilo de Barbie en canal. También hay unas camisetas pelín gore que se despachan por quince euros. Como su propio nombre indica, algunos Pro-Vida son muy vivos.

Total, que si tienen el capricho de hacerse con uno de esos fetos de pega, les sale más a cuenta acudir al kiosko. Para su solaz agostino, en el mismo número de esta publicación que cada vez parece más amenazante competencia para El Jueves, encontrarán un artículo donde su director, Rafael Miner, se apunta al juego de moda de hacer que culo y témporas parezcan uno solo. Y el terrorismo de ETA, sépanlo, descreídos lectores, es primo hermano del aborto: “En ambos casos se trata de terrorismo y de violencia. En los atentados se asesina a seres humanos ya nacidos, y en los abortos se mata a seres humanos todavía no nacidos, pero ya concebidos. Es lo mismo”.