Los camaradas de Vidal

Curioso caso, el de los amigos que tiene César Vidal en el profundo sur de los USA. Lo mismo te interpretan el subapartado más recóndito del Estatut catalán que ponen cara de vaca mirando al tren si oyen hablar de algunos de los cantantes españoles más conocidos. Sigan en La Razón el relato del fantasioso oportunista: “Mencioné que Víctor Manuel y Ana Belén habían anunciado su disposición a cantar con Juanes en La Habana. Nadie los conocía y tuve que señalar que formaban parte de los actuantes identificados con la izquierda en España. ‘Ese Víctor Manuel…’, preguntó uno de los presentes, ‘sería un perseguido de Franco…; quiero decir que no le permitiría cantar durante su dictadura…’. ‘Pues no…’, respondo”.

Le sirven para todo a Vidal sus camaradas invisibles gringos. Lo que les he transcrito es de ayer. El día anterior su Ouija con los espíritus de diversos caballeros sureños estuvo dedicada a poner a caldo al ministro Caamaño, de mayor fama que Víctor y Ana, según parece. A uno de ellos, el fabulador le atribuye estas frases: “Quiero decir con esto que si su ministro realiza afirmaciones como ésas es porque no es un demócrata sino un seguidor del pensamiento totalitario. por lo visto, en su país cualquier mostrenco puede ser profesor de universidad. Si lo prefiere, llámelo golpista porque su doctrina jurídica es la propia de los golpes de Estado”. Ya, y luego se pusieron todos los capuchones y brindaron con Bourbon por la Gran América.

Ramón Pí, Nobel de Medicina

Les amplío la entrega de ayer sobre la profundidad científica de la grey opinadora. Lean al sabio Ramón Pí en LaGaceta.es, hijuela de COPE en Internet: “Lo que llaman tabaquismo no existe en ningún catálogo técnico de enfermedades; la figura del ‘fumador pasivo’, tampoco. Son expresiones de pura propaganda”. Claro que sí, y el cáncer y la bronquitis crónica son inventos de una perversa secta médica liderada por el Doctor Montes.

Termino pidiendo un poco de Prozac por caridad para Herman Terstch. El inminente final de las vacaciones le provoca negrísimas visiones apocalípticas, según podemos comprobar en su última columna de ABC, donde dice que estamos ante “ un panorama nacional de desolación, angustias, pobreza, hosquedad e ira que sólo conocen los más ancianos que vivieron la guerra y la posguerra inmediata”. Hombre, que la cosa está jorobada, sí es cierto, Herman, pero a lo mejor te has pasado quince pueblos en la comparación. Vamos, digo yo.