Pobre asesino neonazi

Si Josué Estébanez, probado asesino del joven antifascista Carlos Palomino, recurre la sentencia que lo condena a 26 años de cárcel, podría encargar su defensa a Iñaki Ezkerra. Retratándose de nuevo a sí mismo, el columnista de La Razón se rasgaba ayer las vestiduras porque al matarife neonazi se le haya aplicado la agravante de odio ideológico cuando, según nos daba a entender, el apuñalamiento fue poco menos que una bronca de chavales. Asómbrense: “Por muy neonazi que se sintiera el asesino y por antifascista que se llamara la víctima, en ninguno de los casos esas ‘sensibilidades’ tienen una traducción política real y seria. Ésta es la paradoja. A Josué Estébanez se le ha buscado la ideología hasta en la ‘estética skin’ para endilgarle un agravante ideológico que se habría omitido en el caso del etarra Aitor Elizaran”. Ya, otra víctima de la Justicia progre. Total, porque se le fue un poquito la mano.

No contento con la radiografía de sus entrañas que nos había procurado el alegato, el escribidor remataba la pieza advirtiendo que arrieritos somos y en el camino nos encontraremos: “A partir de ahora ya sabemos que el odio ideológico es algo detestable en cuanto que es punible cuando acompaña al delito. Que se apliquen el cuento los que han enseñado ese odio en la escuela vasca y los que lo han propagado en Cataluña o en Getafe, los que llaman ‘tontos de los cojones’ a los que no piensan como ellos”. Lo dicho: autorretrato en sepia.

Lo que es machismo y lo que no

¿Fue Rajoy machista con Elena Salgado en el debate de los Presupuestos? La diestra mediática lo desmiente. Lo sintomático es que lo hace destapando el tarro de las hediondas esencias machunas. Miren lo que decía ayer Martín Ferrand en ABC: “Fue ella quien, como vestal encargada por Zapatero para el caso, se ofreció como víctima propiciatoria. Se merece una rosa de oro por el sufrimiento socialista y por su entrega al servicio de su mentor”. En el mismo diario, el viñetista Martinmorales caricaturizaba a la vicepresidenta económica llorando a moco tendido a las puertas de las Cortes, mientras uno de los leones le tendía un pañuelo.

Hablando de machismo, anoten esta fresca de Jesús Asensi en la web de Cope: “Decir que las mujeres embarazadas deben decidir sobre su maternidad es una incongruencia, pues una vez han concebido, gracias a ese hombre ignorado del todo en esta ley, ya son las mamás de ese nuevo ser que llevan en sus entrañas”. Tal cual.